hay sólo un taller de reparaciones,
en el que se llevan esas frustraciones :
cartas olvidadas, suspiros y fotos.
En el almacén, huele a esa tristeza
que queda en el alma, cuando se abandona,
se juzga a uno sólo y al resto perdona,
fingida justicia, ley de ligereza.
En el almacén queda trasnochada,
toda esa nostalgia de días felices,
brotan desde dentro esas cicatrices,
en cada persona que fue traicionada.
En el almacén, la callada angustia,
es la flor que muere y a nadie le importa,
flor que se marchita, porque no soporta
el hedor que aspira, y permanece mustia.
Escrito en Julio 2023 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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