no cabe una reflexión,
pues no existe conexión
y es algo que lo asumimos.
Ya no queremos pensar,
ni ver nuestra realidad,
se fue la capacidad
de sentir e imaginar.
Hay una muerte severa,
que merma el conocimiento,
se detiene el pensamiento,
en ese compás de espera.
Por ganar comodidad,
vivimos una ficción
y olvidamos la lección,
que transmite una verdad.
Vagamos sin conocer,
qué es lo que está sucediendo
y porqué se está perdiendo,
la aventura del saber.
Apenas queda consciencia,
que muestre la libertad,
el juicio, o la lealtad,
al caer en la imprudencia
de ver cómo se resuelve
la vida, cuando ignoramos,
la existencia que olvidamos,
en un matiz que la envuelve.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.







