me falta la ternura y la caricia,
no tengo ya, la edad, ni la pericia
que tuve, y que ahora, por respeto,
no debo dar ninguna explicación,
te amé, aunque jamás se me escuchaba,
así que me callé, porque te amaba,
pero tú me partiste el corazón.
El tiempo me recuerda, mientras crece,
que tal vez, ese sea mi destino
y en esa soledad, de mi camino,
mi herida sigue abierta y aún escuece.
Mi cuerpo sin tu cuerpo, ha envejecido,
y siento la tristeza, con las penas
que llevan su caudal entre mis venas,
pues siento el corazón ennegrecido.
La vida brinda una oportunidad
de declarar tu amor, en un intento,
que puede desbordarte de contento,
antes de contemplar la realidad.
Soy sólo un trovador, que por un sueño,
un día quiso amar eternamente,
mas, esa realidad no dio simiente
y ha sido todo afán, un vano empeño.
La realidad no es como te cuenta
la gente que no sabe qué es amor,
tu suerte va cambiando de color
y muestra una textura cenicienta.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.












