miércoles, 18 de febrero de 2026

El genio y la voluntad.

La idea esculpe el motivo 
que se quiera realizar 
y en el acto de crear,
es generar algo vivo.


Algo que inunda la mente,
un impulso en el proceso,
que ha dejado de estar preso
y se muestra permanente.


En toda la creación 
hay un reflejo nativo,
que lleva en sí, el atractivo 
que genera dicha acción.


Perdemos la posesión 
de esa idea que, libera
todo aquello que se espera,
sin pausa, ni interrupción.


La mente es un triste erial,
si se pierde el movimiento 
de su impulso, en el momento 
que roza lo material.


Atrás queda la ceniza 
de una idea trasnochada,
cuando es finalizada 
y en el tiempo se eterniza.


El genio y la voluntad,
perdurarán, pues la idea 
genera aquello que crea
un eco en la eternidad.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Desde el ático de nuestra insolencia.

Las torres, las derribadas torres de la insolencia.
Contempladas desde el ático de nuestros
perjuicios, van cayendo.
Desmayadas madejas de un absurdo, 
que imploran ser aceptadas, aún no siendo 
remotamente comprendidas.


Críticas elaboradas con agujas de hueso,
que penetran en las carnes, cuando los dedales ruedan, 
perdiéndose por los rincones.


Habito en la casa de la soledad primera 
y en mi cuarto hay una luz incidente, que brota 
de mis pensamientos más puros e inteligentes.
Todos los jueves yacen temerosos, en espera 
de un viernes, que promete un próximo 
fin de semana.


Acaso es el final de alguna cosa, 
lo que provoca el temor a un repentino vacío,
o esa intuición poderosa que nos refleja 
y delata una angustia del tamaño de todas 
nuestras limitaciones.


La muerte es una paz que no deseamos,
porque sentirse vivo, es esa incomodidad 
de permanecer despierto, en la inconsciencia 
de no saber, si somos porque sentimos, 
o sentimos porque somos y nos reconocemos 
en todos los espejos que vamos quebrando,
desde los errores, o las múltiples distorsiones 
que van apareciendo en nuestra imagen 
menos agraciada.


Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



martes, 17 de febrero de 2026

Noche de sueño y cenizas.

La noche cae sobre el lomo 
de su espalda plateada,
se hace el silencio en la nada,
huele a ceniza y a plomo.


Su espalda brilla de canto,
como no brilla ninguna,
bajo ese rayo de luna,
que en la penumbra es espanto.


Donde el silencio es el llanto 
penitente, de un amor,
que ha apagado su fulgor,
oculto bajo su manto.


La noche vaga en silencio,
con una voz silenciada,
la vida no vale nada
y en su oscuridad, presencio 
un sueño que me adormece,
hasta llegar a la aurora,
tal vez, transcurrió una hora,
mas, en el tiempo perece
de una mortal cuchillada.


La noche entrega su plazo,
en su experiencia soñada,
cayendo sobre el regazo
al llegar la madrugada.


Sueño que, en la oscuridad,
lleva tintes de penumbra,
la luna, muy poco alumbra,
dada su plasticidad 
y permanece dormida 
ante un cielo que, estrellado,
aparece desvelado,
llorando una amarga herida.


Su sueño es una quimera 
que se deshace mintiendo,
mientras está amaneciendo 
el día, en su larga espera.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




lunes, 16 de febrero de 2026

Un alma noble y sincera.

No tengo puerta o ventana 
dentro de mi corazón,
pero existe una razón 
y es que no me viene en gana.


Mi alma no es  hermética,
siempre permanece abierta,
de par en par y sin puerta 
y no será por estética.


Es porque siento el latido,
de quien en paz, se declara,
aunque suene extraña o rara
su voz, su porte y sonido.


Le muestro mi confianza,
porque creo en la persona 
que es fiel y no decepciona,
pues aún me queda esperanza
al creer que, en realidad,
en medio de tanta gente,
alguien más inteligente 
defiende su integridad,
sin reservas, ni temores,
llevando un gran ideal
y eso, no está nada mal.


Su virtud, colma de honores 
a quien me da por respuesta
un paso hacia la amistad 
y por su sinceridad,
voy a aceptar su propuesta.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



domingo, 15 de febrero de 2026

Nacidos del Agua.

Del agua venimos,
de sus proporciones 
y en las emociones,
por ellas nacimos.


Algo mineral 
que el agua sostiene,
la tierra no tiene 
ese material.


La tierra fecunda 
el fruto de vida,
rama florecida,
que el agua la inunda.


Sobre el agua brota 
la vida postrera
y de esta manera 
surge gota a gota.


El agua es la impronta 
desde el nacimiento 
y en ese momento 
su cauce remonta 
como un desvarío
que quiere mostrar 
su plácido río 
huyendo hacia el mar.


Piélago distante,
que un día surcamos,
mientras navegamos 
con el sol delante,
hacia la locura 
de una vida plena,
que de agua se llena.


Agua triste y dura,
lágrima que, inmensa,
desde el corazón,
lleva la emoción 
que atesoro y siento 
desde el pensamiento 
en mi vida intensa.


Del agua nacemos,
agua que es bebida,
manantial de vida,
agua que ofrecemos,
por ley y sustento,
para el caminante,
que va delirante,
cansado y sediento.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.







¡Éramos tan jóvenes!

Con una zapatilla desatada,
corrimos en senderos de inconsciencia,
la juventud, fruto de la impaciencia,
apenas de su sueño es despertada.


Tuvimos ese tiempo inmaterial,
que fuimos disfrutando, a duras penas,
tuvimos juventud ¡A manos llenas!
y un punto en la distancia cardinal.


El norte se nos fue, desmenuzando,
bajamos hacia el sur, hacia un abismo
y así, al encontrarse en uno mismo,
nos fuimos lentamente desgranando.


Los días fueron aves pasajeras,
que fueron poco a poco descendiendo 
y en nuestra rebeldía consumiendo 
las noches de jolgorio y borracheras.


La sensatez llegó con la cordura,
trazando nueva meta hacia un respeto,
que apaciguó un espíritu que, inquieto,
pausó en aquellos gramos de locura.


Tan jóvenes y locos de deseo,
nos fuimos abocando en la pericia,
que acaba en la inocencia, sin malicia,
como ese tiempo muerto, en el recreo.


Y así, se fue llegando a madurar,
porque la madurez es algo innato,
que llega hacia el final de este relato 
que acabo ahora mismo de narrar.


¡Tan jóvenes! Y acaso por crecer,
nos fuimos levantando del pupitre,
con un sabor a mar, por el salitre,
que en nuestra piel, creímos merecer.


Toda esa juventud, se fue acostando,
sobre un lecho de amor, en los amores,
que luego mitigaron los ardores,
mientras la juventud, se fue agotando.


Ahora en la quietud, rememoramos 
un tiempo que nos fue un regalo breve
y tras el ventanal, siento que llueve 
sobre nuestra memoria y…recordamos.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


sábado, 14 de febrero de 2026

Conjugando verbos de Vida.

¡Óyeme bien y escucha!
Nada debes de impedir,
pues la experiencia es vivir 
y toda esta vida es lucha
que se muestra debatiendo,
para hacerse un sitio claro,
como una voz o un disparo 
que en el verbo va incidiendo.


Así, la resolución 
de toda una vida, muestra 
una ruta que es maestra
en aras de la ilusión.


Pues quien tiene corazón
y aún le quedan arrestos,
consigue los mejores puestos,
dada su dedicación.
a la misión de su entrega
y ya nada se le niega 
por su determinación.


En esta vida, luchar 
es una constante meta,
para quien se comprometa
con lo que quiera lograr.


Aprendiendo a conjugar 
los verbos que le han servido,
para marcar su latido 
cuando se decide a amar. 

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





Desde el centro hacia mi esquina.

El centro es a la esquina 
un completo disidente,
que domina desde el frente 
aquello que se adivina.


Mas, en su clara visión 
se siente desamparado,
al ser, nuevamente observado, 
desnudo y sin remisión.


En el centro, la intuición 
es claramente visible 
y puede ser muy posible 
un cambio de vibración.


La soledad en el medio,
va a llegar a incomodarte,
si no sabes adaptarte,
sin llegar jamás al tedio.


En el centro, la atención,
va recogiendo miradas 
que no fueron deseadas 
y nos crean confusión.


El centro es atrevimiento,
cuando se ha salido al coso
y no hay posible reposo,
pues no hubo consentimiento.


Por las esquinas se quedan 
los temores infundados 
y los gestos despiadados,
que en nuestras vidas se enredan.


Y dan lugar a un conflicto,
que al centro, muestran primero,
con el talante guerrero,
de aquel que se siente invicto.


En el centro de la nada,
al carecer de decoro,
nos puede matar un toro,
con una mortal cornada.


Más vale la previsión,
ante un posible problema,
que mantenerse en la flema
de una falsa erudición.


Viendo la que se avecina,
el centro queda obsoleto
y antes de aceptar un reto,
lo observo desde mi esquina.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




viernes, 13 de febrero de 2026

Mi vida, resumida en versos.

No pensar en ti, me cuesta,
pero trato de olvidar,
pues no quiero recordar,
si acaso perdí la apuesta.


Lo di todo en el amor 
y nunca fue suficiente,
he pecado de inocente,
sólo conseguí dolor.


Hasta el ultimo momento,
nunca me di por vencido 
y he quedado malherido,
maltrecho en mi sentimiento.


Sumido en mi soledad,
fuí descubriendo en el día,
que mi destino sería 
una triste realidad.


Y me acostumbré a pensar 
desde ese maldito día,
que por toda compañía,
me tendré que acostumbrar 
a estar con mis aficiones,
pues no quedan más razones 
que se puedan presentar.


Como único subterfugio 
me queda la poesía 
y plasmo en fotografía 
mis rincones y refugio.


Viajar, es esa emoción 
que en lo nuevo, me redime,
esa experiencia, se imprime
en esa palabra escrita,
que yo tengo por bendita 
dentro de mi corazón.


El poema, es en mi vida,
la vida misma que espera 
brotar, siempre que se quiera 
verla en versos resumida.


Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



jueves, 12 de febrero de 2026

Las Semillas de la Muerte.

Ya no queda nadie en casa,
el techo se ha derrumbado,
un artefacto ha explotado,
nadie sabe lo que pasa.


Dicen que estamos en guerra
y la muerte nos rodea,
mala suerte, y no es que crea
en la paz sobre la tierra.


Ante un conflicto negado 
por toda la población…
¡Qué no me hablen de nación,
si un decreto se ha dictado!


Se han creído los burgueses,
que estamos para servir,
hasta el punto de morir,
por oscuros intereses.


Quien dictamine y decida,
que la solución es Muerte,
¡Ve lejos, no quiero verte!
Es una misión suicida.


La paz no se garantiza,
sobre papeles mojados,
nos sentimos engañados,
( Leyes escritas con tiza)


Que alguno las  borrará,
los políticos, sin más,
darán un paso hacia atrás,
pues nadie se explicará.


La semilla de la muerte,
en la guerra se germina
y el conflicto no termina,
decidiendo nuestra suerte.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz “.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




El tiempo no es oro. El tiempo es vida.

En la calmada quietud 
de una hora que es extraviada 
el tiempo no vale nada,
no le debes gratitud.


El momento es recibido,
como algo que pertenece,
a todo lo que acontece 
en un único latido.


Un instante es un segundo,
que va rodando a su orilla 
y por su experiencia, brilla 
en un estado profundo.


Para caer, resbalando 
por la sima del olvido,
sin una voz, ni sonido,
mientras se sigue alejando.


Tan sólo es la sensación 
de eternidad del instante,
un paso va por delante
de nuestra respiración.


Sin duda, en otra ocasión 
que el tiempo nos la conceda,
regresará, aunque no exceda
en nuestra contemplación.


La vida es sólo un instante,
que en el recuerdo se pierde 
y es el tiempo, quien nos muerde,
en una forma insultante.


Cuando ya, no queda nada
que es digno de señalar,
la vida puede acabar,
sin fecha aún señalada.


Así es nuestro triste sino,
porque no hay mayor verdad,
sin ver su caducidad,
se hace visible el destino.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Hoy es un día feliz.

En la claridad del día,
el sol es una promesa  
de vida, que ahora se expresa 
con la máxima alegría.


El cielo, de gozo henchido,
en sus azules presencias,
abre un hueco en las conciencias,
tras un hermoso sonido.


Las aves cantoras vuelan,
mostrando un tapiz, sus alas
luciendo todas sus galas
sobre un mar, que siempre anhelan.


Aves marinas, procaces
en vuelo instintivo y pleno,
de aventuras, en el seno
de pensamientos audaces.


Claridades derramadas 
sobre el lienzo del paisaje,
el corazón por bagaje 
de rimas emocionadas.


El poema se completa 
al llegar hacia el ocaso,
la noche bebe en un vaso
la sensación más inquieta.


El amor está servido
y para ello, se precisa,
beber muy suave y sin prisa,
su agradable contenido.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.