los sonidos del silencio,
que raramente presencio
en nuestro amargo vivir.
La calma será constante,
ante una paz verdadera,
eterna, por duradera
bajo mirada expectante.
Se volverá a caminar
descalzos sobre la arena,
sin el peso de una pena,
que nos pueda contrariar.
Ante la mudez del miedo,
o el fragor de una batalla,
se encontrará, donde halla,
la libertad sin enredo.
Sin mentiras, ni traiciones,
que debiliten la vida
y una palabra medida,
tendrá peso en sus razones.
Conseguiremos hallar
recompensa en nuestro empeño
y será un hermoso sueño,
que quede por completar,
al tiempo de despertar,
para esbozar su diseño.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz“.








