viernes, 20 de febrero de 2026

Espectadores de nuestras propias vidas.

Vemos la vida pasar,
como si no se quisiera 
advertir que, a su manera 
nos deja huella, al rozar
el fondo de la existencia,
pues no tenemos paciencia,
ni voluntad de observar.


No es un cuento que narrar,
se trata de la consciencia 
de aprender por experiencia,
algo que nos va a importar.


Pues somos protagonistas 
y en primera línea estamos
para vivir, y exportarnos 
al mundo, las mejores vistas.


Como si al paso del día 
se pudiera constatar,
que nada de puede atar,
va fluyendo todavía
y hay que vivir, mientras fluye,
pues importa, darse cuenta 
que en el tiempo, se alimenta,
lo que tu vida construye.


Pues, vivir en la consciencia,
es ganar intensidad 
dentro de tu realidad,
valorando tu presencia.


Porque a nada se resiste 
el paso que, en esta vida,
cambia de forma y medida 
en todo aquello que existe.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Maneras de vivir.

De toda forma y manera,
siempre tenemos en mente,
que ha de llegar, de repente 
lo que se ansia y se espera.


Vivimos con la ilusión 
de completar una meta,
con esa actitud inquieta 
que trastoca la razón.


Esa ha de ser la cuestión,
vivir ese tiempo honroso,
pensando en lo milagroso 
que es sentir tanta ilusión.


Creyendo por merecido,
hallar un buen resultado,
pues, si bien se ha deseado,
ha de ser bien recibido.


La víspera del suceso,
cuando se siente tan cerca,
nos da una vuelta de tuerca
y queda en la mente impreso,
que con ilusión, se espera 
un cambio que es importante,
para seguir adelante,
para no quedarnos fuera.


Seguir trazando un camino 
que al guardar en la memoria 
relatará nuestra historia 
y también nuestro destino.


Obrar, para caminar 
en una recta vereda,
para sufrir en su espera 
lo que se quiera lograr.


Sintiendo el inmenso ardor 
de una nueva perspectiva 
de vida, que nos motiva 
algo más prometedor.


Un cambio de dirección,
que marque un paso a seguir,
son maneras de vivir
con una nueva ilusión.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





jueves, 19 de febrero de 2026

El esbozo de un poema

Una rama está crujiendo 
bajo el peso del calzado,
porque alguien la habrá pisado,
mientras está anocheciendo.


El vacío en la emoción 
nos conduce a la tristeza,
nublándose la belleza 
desde nuestro corazón.


Algo muy distinto y nuevo,
que por temor, no se nombra,
es descubrir que una sombra
de proyecta sobre un huevo.


Que en su suave redondez,
una luz ha proyectado,
la sombra que le ha dejado 
en su oronda desnudez.


Si detenemos la acción,
se termina echando en falta,
la idea que nos asalta 
en nuestra imaginación.


Cualquier propuesta es un tema
que surge, si va naciendo
en lo que estás escribiendo 
y es esbozo de un poema.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





Apocalipsis Nuclear.

Se abre el cielo en amplia ruptura,
nada puede al fin, detener su paso,
grande fue el error y también el fracaso,
cuando se desploma de su arquitectura.


Abierto se queda en lágrima viva,
en llanto, o la lluvia que apaga el furor,
donde su temible y frío resplandor,
es una advertencia en muerte selectiva.


Se está abriendo el cielo y todos tememos 
la suerte del fuego, que de él se derrama,
viscosa y temible por cruel, su llama,
el pánico cunde y nos escondemos.


Todo se propaga por una explosión,
que por la inconsciencia, lentamente mata
y es por la codicia, que nos arrebata,
generando caos, muerte y confusión.


Mientras nuestra angustia, lentamente crece,
la tierra se cubre de fuego y ceniza,
así contemplamos, viendo que agoniza,
nuestra humanidad, mientras se perece.


En la mano ruda de la voluntad,
se abrió la miseria, dejándolo todo,
cubierto de polvo, cenizas y lodo,
marchitando ahora nuestra realidad.


Átomos al fin, que en su rebeldía,
explotan y cambian el rumbo y la suerte,
sembrando cosechas de hambre y de muerte,
cubriendo de sombras el fulgor del día.


No queda esperanza, ya se hizo muy tarde,
el error es grave por su dimensión,
quedamos absortos en una oración 
y nuestro destino se consume y arde.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





miércoles, 18 de febrero de 2026

El genio y la voluntad.

La idea esculpe el motivo 
que se quiera realizar 
y en el acto de crear,
es generar algo vivo.


Algo que inunda la mente,
un impulso en el proceso,
que ha dejado de estar preso
y se muestra permanente.


En toda la creación 
hay un reflejo nativo,
que lleva en sí, el atractivo 
que genera dicha acción.


Perdemos la posesión 
de esa idea que, libera
todo aquello que se espera,
sin pausa, ni interrupción.


La mente es un triste erial,
si se pierde el movimiento 
de su impulso, en el momento 
que roza lo material.


Atrás queda la ceniza 
de una idea trasnochada,
cuando es finalizada 
y en el tiempo se eterniza.


El genio y la voluntad,
perdurarán, pues la idea 
genera aquello que crea
un eco en la eternidad.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Desde el ático de nuestra insolencia.

Las torres, las derribadas torres de la insolencia.
Contempladas desde el ático de nuestros
perjuicios, van cayendo.
Desmayadas madejas de un absurdo, 
que imploran ser aceptadas, aún no siendo 
remotamente comprendidas.


Críticas elaboradas con agujas de hueso,
que penetran en las carnes, cuando los dedales ruedan, 
perdiéndose por los rincones.


Habito en la casa de la soledad primera 
y en mi cuarto hay una luz incidente, que brota 
de mis pensamientos más puros e inteligentes.
Todos los jueves yacen temerosos, en espera 
de un viernes, que promete un próximo 
fin de semana.


Acaso es el final de alguna cosa, 
lo que provoca el temor a un repentino vacío,
o esa intuición poderosa que nos refleja 
y delata una angustia del tamaño de todas 
nuestras limitaciones.


La muerte es una paz que no deseamos,
porque sentirse vivo, es esa incomodidad 
de permanecer despierto, en la inconsciencia 
de no saber, si somos porque sentimos, 
o sentimos porque somos y nos reconocemos 
en todos los espejos que vamos quebrando,
desde los errores, o las múltiples distorsiones 
que van apareciendo en nuestra imagen 
menos agraciada.


Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



martes, 17 de febrero de 2026

Noche de sueño y cenizas.

La noche cae sobre el lomo 
de su espalda plateada,
se hace el silencio en la nada,
huele a ceniza y a plomo.


Su espalda brilla de canto,
como no brilla ninguna,
bajo ese rayo de luna,
que en la penumbra es espanto.


Donde el silencio es el llanto 
penitente, de un amor,
que ha apagado su fulgor,
oculto bajo su manto.


La noche vaga en silencio,
con una voz silenciada,
la vida no vale nada
y en su oscuridad, presencio 
un sueño que me adormece,
hasta llegar a la aurora,
tal vez, transcurrió una hora,
mas, en el tiempo perece
de una mortal cuchillada.


La noche entrega su plazo,
en su experiencia soñada,
cayendo sobre el regazo
al llegar la madrugada.


Sueño que, en la oscuridad,
lleva tintes de penumbra,
la luna, muy poco alumbra,
dada su plasticidad 
y permanece dormida 
ante un cielo que, estrellado,
aparece desvelado,
llorando una amarga herida.


Su sueño es una quimera 
que se deshace mintiendo,
mientras está amaneciendo 
el día, en su larga espera.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




lunes, 16 de febrero de 2026

Un alma noble y sincera.

No tengo puerta o ventana 
dentro de mi corazón,
pero existe una razón 
y es que no me viene en gana.


Mi alma no es  hermética,
siempre permanece abierta,
de par en par y sin puerta 
y no será por estética.


Es porque siento el latido,
de quien en paz, se declara,
aunque suene extraña o rara
su voz, su porte y sonido.


Le muestro mi confianza,
porque creo en la persona 
que es fiel y no decepciona,
pues aún me queda esperanza
al creer que, en realidad,
en medio de tanta gente,
alguien más inteligente 
defiende su integridad,
sin reservas, ni temores,
llevando un gran ideal
y eso, no está nada mal.


Su virtud, colma de honores 
a quien me da por respuesta
un paso hacia la amistad 
y por su sinceridad,
voy a aceptar su propuesta.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



domingo, 15 de febrero de 2026

Nacidos del Agua.

Del agua venimos,
de sus proporciones 
y en las emociones,
por ellas nacimos.


Algo mineral 
que el agua sostiene,
la tierra no tiene 
ese material.


La tierra fecunda 
el fruto de vida,
rama florecida,
que el agua la inunda.


Sobre el agua brota 
la vida postrera
y de esta manera 
surge gota a gota.


El agua es la impronta 
desde el nacimiento 
y en ese momento 
su cauce remonta 
como un desvarío
que quiere mostrar 
su plácido río 
huyendo hacia el mar.


Piélago distante,
que un día surcamos,
mientras navegamos 
con el sol delante,
hacia la locura 
de una vida plena,
que de agua se llena.


Agua triste y dura,
lágrima que, inmensa,
desde el corazón,
lleva la emoción 
que atesoro y siento 
desde el pensamiento 
en mi vida intensa.


Del agua nacemos,
agua que es bebida,
manantial de vida,
agua que ofrecemos,
por ley y sustento,
para el caminante,
que va delirante,
cansado y sediento.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.







¡Éramos tan jóvenes!

Con una zapatilla desatada,
corrimos en senderos de inconsciencia,
la juventud, fruto de la impaciencia,
apenas de su sueño es despertada.


Tuvimos ese tiempo inmaterial,
que fuimos disfrutando, a duras penas,
tuvimos juventud ¡A manos llenas!
y un punto en la distancia cardinal.


El norte se nos fue, desmenuzando,
bajamos hacia el sur, hacia un abismo
y así, al encontrarse en uno mismo,
nos fuimos lentamente desgranando.


Los días fueron aves pasajeras,
que fueron poco a poco descendiendo 
y en nuestra rebeldía consumiendo 
las noches de jolgorio y borracheras.


La sensatez llegó con la cordura,
trazando nueva meta hacia un respeto,
que apaciguó un espíritu que, inquieto,
pausó en aquellos gramos de locura.


Tan jóvenes y locos de deseo,
nos fuimos abocando en la pericia,
que acaba en la inocencia, sin malicia,
como ese tiempo muerto, en el recreo.


Y así, se fue llegando a madurar,
porque la madurez es algo innato,
que llega hacia el final de este relato 
que acabo ahora mismo de narrar.


¡Tan jóvenes! Y acaso por crecer,
nos fuimos levantando del pupitre,
con un sabor a mar, por el salitre,
que en nuestra piel, creímos merecer.


Toda esa juventud, se fue acostando,
sobre un lecho de amor, en los amores,
que luego mitigaron los ardores,
mientras la juventud, se fue agotando.


Ahora en la quietud, rememoramos 
un tiempo que nos fue un regalo breve
y tras el ventanal, siento que llueve 
sobre nuestra memoria y…recordamos.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


sábado, 14 de febrero de 2026

Conjugando verbos de Vida.

¡Óyeme bien y escucha!
Nada debes de impedir,
pues la experiencia es vivir 
y toda esta vida es lucha
que se muestra debatiendo,
para hacerse un sitio claro,
como una voz o un disparo 
que en el verbo va incidiendo.


Así, la resolución 
de toda una vida, muestra 
una ruta que es maestra
en aras de la ilusión.


Pues quien tiene corazón
y aún le quedan arrestos,
consigue los mejores puestos,
dada su dedicación.
a la misión de su entrega
y ya nada se le niega 
por su determinación.


En esta vida, luchar 
es una constante meta,
para quien se comprometa
con lo que quiera lograr.


Aprendiendo a conjugar 
los verbos que le han servido,
para marcar su latido 
cuando se decide a amar. 

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





Desde el centro hacia mi esquina.

El centro es a la esquina 
un completo disidente,
que domina desde el frente 
aquello que se adivina.


Mas, en su clara visión 
se siente desamparado,
al ser, nuevamente observado, 
desnudo y sin remisión.


En el centro, la intuición 
es claramente visible 
y puede ser muy posible 
un cambio de vibración.


La soledad en el medio,
va a llegar a incomodarte,
si no sabes adaptarte,
sin llegar jamás al tedio.


En el centro, la atención,
va recogiendo miradas 
que no fueron deseadas 
y nos crean confusión.


El centro es atrevimiento,
cuando se ha salido al coso
y no hay posible reposo,
pues no hubo consentimiento.


Por las esquinas se quedan 
los temores infundados 
y los gestos despiadados,
que en nuestras vidas se enredan.


Y dan lugar a un conflicto,
que al centro, muestran primero,
con el talante guerrero,
de aquel que se siente invicto.


En el centro de la nada,
al carecer de decoro,
nos puede matar un toro,
con una mortal cornada.


Más vale la previsión,
ante un posible problema,
que mantenerse en la flema
de una falsa erudición.


Viendo la que se avecina,
el centro queda obsoleto
y antes de aceptar un reto,
lo observo desde mi esquina.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.