fue un poeta impenitente,
que se murió de repente,
queriendo vivir sin prisa
Dejó como testamento
su nombre sobre la arena,
causándole una gran pena,
porque lo ha borrado el viento.
Alguien podrá recordar,
por su extensa poesía,
que fue el milagro de un día,
cuando intentó caminar
entre versos y aforismos,
descubriendo los guarismos
del misterio de la vida.
La palabra decidida
dejó en su epistolario,
como un deber que, a diario,
acabó siendo costumbre,
por esa luz que lo alumbre,
que se llama inspiración,
por su trabajo y tesón.
Fue creando verso a verso,
un vastísimo universo
de sentimientos escritos,
entre mares infinitos,
donde imaginar, soñando
el mundo que fue creando
Sirva esta aclaración,
pues doy por seguro y cierto,
que después de que haya muerto,
seguirá su proyección
y alguien habrá comentado,
dedicado a la lectura
y sin perder la cordura,
dirá por fin, extasiado:
¡Cuántas veces he pensado
lo que expresa este poema,
salvo que tengo un problema,
porque jamás he expresado,
con tal virtud y emoción,
lo que siente el corazón
como si fuera vetado!
Escrito en Mayo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.








