para llegar a la cima,
pone a prueba tu autoestima,
a la vez que se deforma.
La rutina mimetiza
el nuevo trazo, que habita,
porque ahora necesita,
aquello que la armoniza.
El cambio es la forma adusta,
que siempre cuesta aceptar,
pues no pretende avisar
y eso incomoda y asusta.
La precisión del momento,
en el tiempo, nos produce
un sentimiento, que induce
a un precario sufrimiento.
Porque se sufre en cuestión,
al adivinar el gesto,
en ese cambio propuesto,
en nuestra imaginación.
Más tarde, se difumina,
pues no tiene solidez
y en su extrema palidez,
nuestro temor, se extermina.
El cambio es la transición
de un estado de conciencia,
que tiene por referencia,
nuestra plena convicción.
Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.







