tengo mis sueños guardados,
mis logros desesperados,
necesitan mi perdón,
pero esa no es la cuestión,
cada obra realizada
tiene fecha señalada
con una firme intención.
Y en cada hora empleada,
existe un motivo inquieto,
que merece mi respeto.
No me arrepiento de nada.
Para llegar a buen puerto,
debemos de contemplar,
que la intención de llegar
constituya un gran acierto
y aunque la nave zozobre,
volvemos a navegar,
aún nos queda mucho mar,
cuando el pulso se recobre.
Siempre se tiene certeza
al vivir una aventura,
de acabar la singladura
con tesón y con nobleza.
Escrito en Mayo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.










