jueves, 15 de octubre de 2026

Ayudar sin zozobrar.

El fuego de la verdad,
a toda maldad consume 
y a aquél que siempre presume 
de una falsa honestidad.


Dicen que, es de bien nacido,
mostrarte tal como eres.
Haz siempre aquello que vieres 
y sé un hombre agradecido.


Pues, si es pobre la cosecha,
de nuevo debes sembrar,
pues, después de cosechar, 
toda labor, queda hecha.


Camina con la certeza 
del bien, que en todos dejaste,
pues, si a todos no llegaste,
no has de perder la cabeza.


Tienes toda la licencia 
de equivocarte, si pones 
aquello de que dispones,
según dicte tu conciencia.


Y todo es tan sencillo 
y a su vez, tan complicado,
que dudas, si habrás obrado 
sin vaciar tu bolsillo.


Pues si es muy justo, ayudar 
a aquel que lo necesita,
más justo es, si no te quita
lo que puedas conservar.


Porque se piensa, a menudo,
que una ayuda es necesaria,
mas, no debe ser precaria 
y tengas que andar desnudo.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.



Sobre el daño y el perdón.

Entre mis recuerdos guardo,
instantes de la niñez
y una profunda aridez
en un tiempo de retardo.


Salen de entre la experiencia 
de épocas, ya pasadas,
las angustias olvidadas,
desde mi frágil conciencia.


Incapaz de perdonar,
cuando hubo un daño infligido,
que en su día, me ha dolido 
y no lo puedo olvidar.


Hay heridas que se cierran 
y otras que, quedan abiertas,
nunca he cerrado las puertas,
a la posibilidad,
de perdonar esa culpa
y acepto toda disculpa,
dada con sinceridad,
pero, en la maldad se aferran 
y vuelven a hacerte daño,
pues ven la debilidad,
donde toda honestidad 
les parece un don extraño.


Mi voluntad no abandona
tener la firme consciencia,
de obrar y tener paciencia,
hacia una buena persona.


Mas, si nunca se razona 
que el daño hay que reparar,
ya no puedo perdonar
y así pues, no se perdona.


Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Mis huesos son de titanio.

Echando la vista atrás,
veo quién fui y no soy ahora,
el tiempo no se demora 
y te sigue a donde vas.


Fui el niño que, en la tristeza,
forjó su único ideal, 
cuando le iba mal,
con su dolor de cabeza.


Las burlas escarnecidas,
dada su debilidad,
las sufrió y en realidad,
nunca fueron merecidas.


He deseado la muerte 
de aquellos que se han burlado,
pero al final, me he quedado 
estupefacto, e inerte.


Observé que, la venganza, 
nunca será mi destino
y he recorrido el camino, 
rompiendo mi última lanza.


Desde entonces, cada día,
descubrí, que con humor,
puedo ser un gran señor,
con una gran ironía.


Y dada la inteligencia 
que luego desarrollé,
lo disfruto, y observé,
que hurgé sobre la conciencia 
de quienes tanto reían,
porque jamás entendieron,
que en este juego, perdieron,
por lo poco que sabían.


Su ignorancia les vencían,
ante su vulgaridad, 
sin saber, en realidad,
porqué motivo reían.


Al fin puedo vincular,
el humor, con el escarnio,
mis huesos, son de titanio, 
no se pueden oxidar.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.


Todo mi mundo eres tú.

Eres tú, todo mi mundo,
en tí, toda la belleza 
me da la naturaleza,
con el sentir más profundo.


El aire que, me trae el viento,
no lo quiero respirar,
porque prefiero esperar 
para vivir de tu aliento.


Eres esa ensoñación 
que en mi vida voy sintiendo,
mientras prosiga latiendo 
este loco corazón,
que preso de la emoción,
permanecerá a tu lado,
porque estoy enamorado,
 con total dedicación.


Escúchalo, cuando te hable 
mi corazón afligido,
pues, si amor te he prometido 
es mi amor, interminable.


En el tiempo que tenemos, 
debemos considerar,
que si aún podemos amar,
es justo que lo logremos.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




martes, 13 de octubre de 2026

Inspirado en el amor a la Naturaleza.

El aire entra en el hueco 
de un árbol, que yace seco,
padeciendo la migraña 
del tiempo, sobre su entraña.


Árbol que nos dio la vida,
con un óxigeno sano,
que no fue un esfuerzo en vano,
pues, en su justa medida,
el aire purificado 
es lo que hemos respirado.


Una decisión muy  mala,
ha concluido en la tala
de este ser tan poderoso,
que sobre un bosque frondoso,
reinó ajeno a la suerte 
de acabar su buena racha,
bajo el filo, de ese hacha,
que sus bondades desdeña,
para convertirlo en leña,
en el fuego del hogar,
en vez, de ver y admirar 
la labor, tan abnegada,
bajo la atenta mirada,
de quien tiene la nobleza 
de amar la Naturaleza 
y se dedica a plantar 
un árbol, y lo respeta,
porque no habrá mejor meta,
ni se podrá superar.


Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



El dolor se enreda en nuestras vidas.

Existe un dolor innato,
que no se puede explicar
y lo intentamos cesar 
a veces, un breve rato.


El dolor que el alma siente,
es algo que, imprevisible,
parece ser invencible 
y está a oculto en su simiente.


Desde su atroz nacimiento,
se desarrolla en la vida 
como una mortal herida,
que se aferra al sufrimiento.


Nadie sabe de su origen,
tampoco su procedencia 
y se instala en la conciencia,
entre las líneas que rigen 
saber que, la vida duele;
se sufre, porque estás vivo,
sin más razón, ni motivo
y aunque la sangre se hiele,
seguirá siendo molesto,
cargar un dolor, con esto,
que nadie aparta de en medio,
por no encontrarse un remedio.


Cuando tenemos memoria 
y noción de su violencia,
desarrollará su ciencia,
sobre el polvo de la escoria,
que nos queda, insana y mustia,
en esa pesada angustia 
que ataca a todo inocente,
tan fuerte y severamente,
que ya nunca te abandona,
pues, el dolor no perdona 
a quien cae y yace inerte,
como un triste vegetal,
cuando la cosa va mal
y se presenta la muerte.


Dolor de entre los dolores,
que todo ser atesora,
sin dudar por su demora,
con agudos estertores.


Dolor que, en cierta ocasión,
vas sintiendo por vivir 
y se amortiza al morir,
cesando ya, su presión.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



lunes, 12 de octubre de 2026

En mi propio interior.

Cuando no me encuentro,
prosigo y me busco,
me enfado y ofusco
y miro hacia adentro.


Allí encontraré 
todo mi bagaje 
y algo de equipaje,
que limitaré
en una secuencia,
que jamás he visto,
creyéndome un listo 
con poca experiencia.


Falto de paciencia, 
vence la inquietud,
cuando la virtud, 
pierde la inocencia.


Pues, soy un reflejo 
de mi ser interno, 
dentro del infierno 
de un quebrado espejo.


Quise ver quién soy,
me angustia la calma,
quiero ver mi alma,
no sé dónde voy.


Todos los aspectos 
que me han conformado,
son el resultado,
sus causas y efectos.


Más allá del bien 
y del mal, la mente
obra diferente
y el error, también 
entra en la conciencia,
en un hervidero,
que ignora primero,
cuál es tu experiencia.


Todo lo aprendido,
si fue de provecho,
es surco derecho,
que a nadie ha ofendido.


La mejor defensa 
por enjuiciamiento:
Vivir el momento 
de una forma intensa.


La mente es voluble,
mas, la voluntad 
busca una verdad 
férrea e insoluble.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



domingo, 11 de octubre de 2026

Víctima de tu timidez.

A veces diría, que leo tu mente,
pues, hacia tu rostro llega mi mirada,
quedando tu imagen, por fin congelada 
y ahora te veo tal vez, diferente.


Tu gesto denota, todo lo que callas
lo que no comentas, guardado en secreto,
pues, tan sólo dices algo muy discreto 
y en silencio llevas todas tus batallas.


Veo tu alma entera, vibrando a escondidas,
como temerosa de ser descubierta,
mantengo por ti, una puerta abierta,
donde siempre guardo las causas perdidas.


A un solo paso, te encuentro y te nombro,
te ocultas, y marchas sin decirme nada,
tal vez te imagines que es una bobada,
pues veo en tu gesto, encoger un hombro.


No quieres la prisa de la inmediatez,
prefieres estar a cierta distancia
y creo que ocurre, por la circunstancia 
de ser una víctima de tu timidez.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Un juego cruel, no es amor.

Me duele hasta el alma, de quererte tanto 
y a ti no te duele, pues siempre me ignoras,
juegas con el tiempo, entre tus demoras 
y eso me preocupa, casi llego al llanto.


Nunca consideras este sufrimiento 
y tratas mi amor, como un simple juego,
no ves que, entre llamas me consume el fuego,
no escuchas mi voz, en este lamento.


Me duele este amor, porque no es sincero
y en esta pasión, me voy consumiendo,
siempre que me entrego, me callas diciendo,
que debo de amarte y empezar de cero.


Me aparto de ti, por mucho que duela,
viviendo en la turbia y fría soledad,
no soporto más, tanta crueldad 
y esta soledad, al menos consuela.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



sábado, 10 de octubre de 2026

Tal vez, sea humano.

Camino despacio, con el tiempo a mis espaldas. Con el peso de los años sobre
mi conciencia y todos los recuerdos que 
jamás borraré de mi memoria.


Me quedan muchas cosas por hacer,
aunque he de reconocer que, otras muchas 
ya he llevado a cabo.
Tengo muchos defectos y algunas virtudes 
que me cuesta admitir.


Tengo la lágrima fácil, y en mis emociones 
se desbordan,
He saltado al vacío alguna vez, porque 
no tuve más remedio que aceptar un riesgo,
que era la única opción, ante un estrepitoso 
fracaso.


Necesito sentirme seguro y cuando lo consigo,
puedo mostrar mi fortaleza.
Acepto el error y la disculpa, pero jamás 
la mentira o el pernicioso engaño, para
el propio provecho.
Tal vez, sea humano, pero no me resigno 
a aceptarlo.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



viernes, 9 de octubre de 2026

En el letargo del día.

En el letargo del día,
un descanso merecido,
de noche, se ha conseguido 
y el sueño te da energía.


Se sueña, y el cuerpo deja
de estar tenso y preocupado,
pues, el sueño te ha atrapado 
con hilos de su madeja.


Te enreda, y sigues rodando 
de un sueño hacia otro sueño,
puesto que ya, no eres dueño 
y te vas abandonando
a esa quietud de tu alma;
después de perder tu inercia,
te relajas, si se tercia 
a un mar de tranquila calma.


En el letargo, nos crece
una paz que es deseada,
porque una vida angustiada,
nadie al fin, se la merece.


El sueño, plácidamente 
repone sobre el descanso,
la paz, en ese remanso 
de ilusión efervescente.


Hay quien dice que dormir 
es como sentir la muerte,
porque se yace, e inerte,
es semejante al morir.


Soñar, es bueno al dormir 
 y es porque has necesitado 
sentirte resucitado,
para volver a vivir.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.