domingo, 14 de junio de 2026

Reflexiones sobre la Vida.

Bajo un sol estremecido,
la tierra extiende su manto,
en un celebrado canto
de un tiempo que, adormecido,
despierta y va caminando,
mientras las horas marchitas,
te dan lo que necesitas,
o lo que estás esperando.


Nada se queda al azar,
se invalida con la suerte 
que cae sobre el manto inerte,
de una tierra que prospera
en ese tiempo de espera,
que llega, y por su mano,
se está mostrando cercano,
porque la espera concluye
en cuanto se distribuye
en ese gozo tardío 
que brota, con la experiencia 
del tesón y la paciencia 
que muestra su señorío.


Tierra, bajo el sol labrada,
angosta tierra reseca,
que se mantiene en la mueca,
tantas veces olvidada.


Bajo el sol, la vida pasa,
dejando sólo su huella,
dirán que la vida es bella 
y yo, me lo tomo a guasa.


Es tan cambiante el humor,
que se ignora la certeza,
cuando se va de cabeza 
entre el gozo y el dolor.


Acaso quedé el amor,
como una brillante estrella,
porque la vida, si es bella,
ha sepultado el dolor
en la era del olvido,
para curar esa herida 
que nos produce la vida
en el último latido.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




sábado, 13 de junio de 2026

Se detiene el aliento del mundo.

El aliento del mundo se detiene,
ante el crudo fragor de una batalla,
nuestra fe en la humanidad, muy pronto calla,
pues se pierde una verdad que la sostiene.


Al saberse, porqué la humanidad,
se reitera, en vivir en el error,
olvidando el ejercicio del amor,
que se niega con total severidad.


El aliento del mundo, con sus voces,
nos proclama con tristeza, esa desidia,
que aún palpita en el rescoldo de la envidia,
con sus vértices de cúmulos atroces,
que nos nublan la razón, porque al odiar,
nada queda sobre el alma, y no merece 
la atención, mientras se va y desaparece 
un motivo suficiente para amar.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





La ascensión de una montaña .

Desde la cima de una montaña,
el cielo es limpio, se ve azulado 
y el horizonte está despejado 
el aire puro, jamás se empaña.


Se siente grande todo ese empeño,
que llegue lejos en tu ascensión 
y al concluir toda esta misión,
puedes sentirte, aún más pequeño.


Ante tamaña magnificencia,
somos tan sólo, el diminuto 
grano de arena, que en un minuto,
queda en la sombra de su presencia.


En esa extraña visión postrera,
queda patente, que su grandeza,
se haya instalado en tu cabeza
y aún sigas firme por su ladera.


Todo se apaga, cuando se enciende 
todo el deseo, en lo que se estima,
cuando remontas su angosta cima 
mas, sin embargo, aún se comprende,
que nada es vano, si en tu ilusión,
no pones freno a la expectativa 
de alzar el vuelo, en la alternativa 
que te ha dictado tu corazón.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
Poema dedicado a mi hermano Joseba.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




jueves, 11 de junio de 2026

Hambre de Conocimiento.

En ese espíritu inquieto 
que puja, por conocer 
los secretos del ayer,
aunque peque de indiscreto,


Se unen, curiosidad 
y ese hambre por saber 
cada nuevo amanecer,
el pulso de la verdad.


Surgiendo del pensamiento,
la aventura está servida 
y es la forma prometida 
que incentiva un sentimiento.


Proyectar ese deseo,
sobre el camino trazado,
es como haber encontrado 
el aire en un aleteo.


Tomar las alas, volar 
hacia una nueva aventura,
cambiando la singladura 
sobre las olas del mar.


El mar, en su dimensión,
es como tu mente abierta,
para franquear la puerta,
que te lleve tu obsesión.


Porque el saber, no detiene 
el ansia que te domina,
tu voluntad examina 
el tiempo que te entretiene.


Y te sientes, por derecho 
a conocer lo ignorado,
pues jamás te lo han mostrado,
para tu bien y provecho.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





miércoles, 10 de junio de 2026

Quise pisar mi propia sombra.

Persigo una sombra incierta,
unido a la claridad,
mas, he de decir, que en verdad,
mi ilusión queda desierta.


Porque, en un empeño vano,
se sabrá que es complicado,
por mucho lo he intentado,
a correr nunca la gano.


Mi sombra corre deprisa
y todo el mundo la alcanza,
mas, no encuentro semejanza,
cuando mi pie, no la pisa.


Parece que, su aversión,
es algo que siempre crece,
mi voluntad no merece,
ni un poco de diversión.


No consigo completar 
la huella de mi pisada,
que dé a mi sombra añorada,
muchas ganas de llorar.


Se escapa, como un fantasma,
que entre la luz se descubre 
y en la oscuridad, se cubre 
de una incógnita, que plasma 
en esa duda aparente,
que trata de demostrar,
que es imposible pisar 
su belleza transparente.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Gota a gota, nuestro tiempo se agota.

Gota a gota se destila
el mejor de los licores,
la paciencia en los amores,
es algo que se perfila.


Pues, nos enseñan las ciencias,
que hay que saber esperar,
para poder encontrar,
todas nuestras preferencias.


No existe casualidad 
en todo aquello que ocurre,
pues, el tiempo que transcurre ,
limita su realidad.


El tiempo forja el semblante 
de cuanto sale a su paso 
y varía en cada caso,
cuando es algo relevante.


Todo gira en una rueda 
de sucesos y ocasiones,
cuando al fin, te lo propones,
sobre tu experiencia queda 
un márgen de movimiento ,
que definirá el momento 
en que llegue la ocasión.


No necesita el perdón 
que nace en la complacencia,
el tiempo tiene su ciencia 
y opera en toda conciencia 
uniendo cada eslabón.


Formamos una cadena 
y así el tiempo nos condena 
a una espera silenciada,
pues no se consigue nada,
si no se sabe esperar.


No se trata de tardar,
sino el plazo concedido,
en el tiempo que has tenido,
para poder madurar.


Nunca el tiempo fue real,
el ritmo de tu latido,
para bien, o para mal,
será la justa medida,
que en el caudal de la vida,
tendrás que considerar,
como algo que, gota a gota,
marca un tiempo definido
y al fin, habrás comprendido 
que es una verdad ignota.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

 Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






martes, 9 de junio de 2026

Como un rayo que cruza el firmamento.

Como un rayo que cruza el firmamento,
(Espada de luz, que en la penumbra,
deshace la oscuridad, y así te alumbra)
raudo y veloz es el pensamiento.


Esa es la idea, que se aparece 
y a la razón dejará bruñida,
con su señal, abriendo vida,
mientras la mente, se amplía y crece.


Surca su estela en el pensamiento 
y deja claro, por su experiencia,
cuál es el fruto de la inocencia,
que mora oculta en el sentimiento.


Suenan campanas en la memoria,
como un aviso en la pubertad,
que busca un hueco en su realidad,
dejando huellas sobre su historia.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz “.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


Eres el producto de un anhelo.

¡Siéntate y respira!
Cambia tu visión, con la perspectiva,
de quien te dedica una nueva misiva,
mientras se le escapa el aire y suspira.


Permanece atento, deteniendo el paso
y ve contemplando, que en tu propia vida,
se cierra y se abre una nueva herida,
y se apura el tiempo en el fondo de un vaso.


Eres el producto de un único anhelo,
sólo el resultado, que en una ilusión,
fue brotando un día, sobre un corazón,
como nube blanca, que se alza hacia cielo.


¡Siéntate y observa!
La vida te pide, que lo que se siente,
lo vivas ahora, en tiempo presente,
sólo en tu memoria deja una reserva.


Pues esa es la vida que te pertenece
y sigue rodando dejando un vacío,
trayendo un otoño, detrás del estío 
y al fin, con el tiempo, cae ¡Desaparece!


La historia es la misma, siempre se repite,
vive en el instante, siente la emoción,
aún queda un latido en tu corazón 
y un pulso sincero, es lo que transmite.


Tu vida se engendra, desde ese suspiro,
que en tu nacimiento se sigue integrando,
un rastro de luz se va originando,
sobre un hueco inerte, que al fin dió su giro.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.









La Tierra es nuestro hogar.

Al compás de las olas, el mar se agita 
en márgenes amplios, sin detenerse,
su  impulso no deja de enriquecerse 
de ese gran misterio, que brota y palpita.


El agua  sofoca lo que alli crepita,
ese fuego interno que en el mar subyace 
y entre sus mareas, nuestra tierra yace,
sucumbe, y de pronto,  bramando nos grita.


Su voz terrenal, se abre en un abismo,
rompiendo la piedra,  dejando su entraña,
con una  penuria tan loca y extraña,
que  forma su  imagen sobre un espejismo.


El mar nunca llega a calmar su furia,
porque se adolece y  gritará su pena,
con su voz terrible, desgarrada y plena,
ante tanta afrenta de incómoda injuria.


Se queja la tierra, hacia el mundo entero,
porque su dolor es tan agobiante,
que no se detiene en un sólo instante,
por eso su grito desgarrado,  es fiero.


Nadie habrá sentido en su corazón,
el amor que fluye, si lo ha recibido,
la tierra cumplió, ya su cometido,
por eso se angustia en su desazón.


La tierra es firmeza, debemos llevar
este sentimiento, viendo la certeza 
que hay que proteger la naturaleza,
pues sin duda alguna…¡Este es nuestro hogar!

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





domingo, 7 de junio de 2026

Claridad (Belleza de culto).

La claridad que despunta 
sobre un bello amanecer,
consigue en su proceder,
un milagro luminoso.
El día aparece hermoso 
y uno, tal vez se pregunta 
¿Porqué la necesidad 
de vivir con claridad?.
Será que toda verdad,
ante la luz, clarifica,
lo que la mente, no explica,
pero siente, que a diario,
es vital y necesario, 
porque nunca es más honroso,
que admitir en la penumbra,
que sólo una luz alumbra,
lo que vemos como hermoso.


La belleza es la visión,
de lo que el alma ha intuido,
la claridad no ha perdido,
un ápice en su intención.


Por ello, la claridad,
descubre en lo más oculto,
una belleza de culto,
en pos de su realidad.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito,“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



viernes, 5 de junio de 2026

Este tiempo en que vivimos.

En el tiempo que vivimos,
no cabe una reflexión,
pues no existe conexión 
y es algo que lo asumimos.


Ya no queremos pensar,
ni ver nuestra realidad,
se fue la capacidad 
de sentir e imaginar.


Hay una muerte severa,
que merma el conocimiento,
se detiene el pensamiento,
en ese compás de espera.


Por ganar comodidad,
vivimos una ficción 
y olvidamos la lección,
que transmite una verdad.


Vagamos sin conocer,
qué es lo que está sucediendo 
y porqué se está perdiendo,
la aventura del saber.


Apenas queda consciencia,
que muestre la libertad,
el juicio, o la lealtad,
al caer en la imprudencia
de ver cómo se resuelve 
la vida, cuando ignoramos,
la existencia que olvidamos,
en un matiz que la envuelve.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.