sábado, 28 de febrero de 2026

Al paso del día, la noche espera.

Oro y fuego, amanecer,
el sol se derrite lentamente 
en la fragua de Vulcano, e imprudente,
adquiere su rubor, hierro candente 
sobre un yunque, donde puede perecer.


A golpe de calor sobre la fragua,
el día va ganando resplandor
y ruega de los cielos su favor,
que apague su furor, vertiendo el agua.


El sol, que antes mostrábase orgulloso,
reinando el el azul del firmamento,
ha detenido el paso, en un momento,
dudando si en verdad, se siente hermoso.


Su cálido abrazo, ha rebajado 
su fuerza en esa gloria vespertina,
ahora es la luna, quien domina,
sobre un cielo oscuro y estrellado.


Acaso, el fulgor de una pasión,
se sienta como un lívido reproche,
cuando inerte, ha vagado por la noche 
y la guarda dentro de su corazón.


Amantes del delirio, en un instante,
en que sienten sus cuerpos, que al rozarse,
albergan la tristeza de alejarse 
y tienen una noche por delante.


Es esa brevedad que, en la locura 
de un beso que surgió, como atrevido,
se muere al producirse el estallido,
que antes rodeaba su cintura.


Su beso sonará en la eternidad,
pues esa es la razón de su propuesta,
un tiempo que domina y que les resta,
el margen de una tibia claridad.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.








¡Qué la tierra te sea leve!

¡Qué la tierra que te cubre sea leve!
Este es mi deseo y ahora preciso,
que sea justamente, en un inciso,
pues siempre sale el sol, aunque nos llueve.


¡Qué la tierra te acoja tiernamente,
hasta el día de la resurrección!
Ese día, he de llorar por la emoción,
lo demás, me resulta indiferente.


Y si hay Dios, que bendiga cada gesto,
cada nuevo propósito de vida,
cada buena voluntad, que crees perdida,
o te olvidas de leer su manifiesto.


¡Qué la vida te administre toda suerte!
¡Qué la muerte sea sólo otro peldaño 
de existencia, sin temor y sin el daño 
que provoca la sorpresa ante la muerte!


¡Qué te colmen de salud y bendiciones,
en la entrega de tu vida a los demás!
¡Qué vistan con sus galas, y además 
te enaltezcan por sus grandes proporciones!


¡Qué te vaya siempre bie, pues lo mereces!
las  personas que son buenas van a cielo,
manifiestan su virtud, en el anhelo,
de sentir que han hecho el bien  ¡Tan sólo a veces!


Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






viernes, 27 de febrero de 2026

De la pesadilla al sueño gratificante.

El ave desplumada, en su angustiosa desnudez,
 roza el cielo con penuria,
abriendo sus alas, teñidas con el carmín
de su sufrimiento.

Los arrecifes se llenan de esperanzas,
de grandes vuelos que caen abatidos 
sobre la tierra.
El mar llegó con  un oleaje de espumas 
y penas, balbuceando palabras lejanas 
e impronunciables, que descendieron 
por los acantilados de piedra, cortada
y sesgada como por un rayo, un segundo 
antes de declararse un temor irracional,
con la autenticidad de ese sueño que,
esparce sus semillas sobre los abanicos 
del viento.


La velas de un pequeño esquife, se agitan
e intentan disimular, que en realidad 
se trata de ropa interior, que el tiempo 
se dedica a estirar, para quitar las arrugas
de su malestar.


La risa enmudecida, se trasforma en el rictus 
que amplía 
su horizonte, al esbozar 
una sonrisa sincera.
Las aves retornan a los acantilados y el sueño 
termina describiendo una órbita alrededor 
del vuelo de una mariposa.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




jueves, 26 de febrero de 2026

Necesito alargar mi vida.

El cielo puede esperar,
tengo cosas sin hacer 
y las debo de emprender,
hasta verlas terminar.


No llevo una vida ociosa,
si es que por ocio, se entiende,
cada labor que se emprende 
de una manera copiosa.


No considero labor 
a algo que te entretiene,
que se marcha, igual que viene 
y deja un grato sabor,
sobre el perfil de tu boca,
sabor de triunfo, en el día 
en que sientes la alegría,
por tu labor, se desboca.


Y sabes, dando por cierto,
que te ocupa un tiempo largo,
pero no resulta amargo,
ni tampoco es tiempo muerto.


Tiene la vivacidad 
del logro que es conseguido 
y acompaña tu latido 
con señas de identidad.


Es esa vasta extensión 
de tu ser, que se proclama,
cuando se enciende la llama
y surge la creación.


Nunca la vida es ociosa, 
si sientes que lo que haces,
son metas que satisfaces,
pues tu labor es hermosa.


El cielo puede esperar,
la voz clama en el desierto,
declarando que no ha muerto 
y hay trecho que caminar.  


Mi vida marca el camino,
que debo seguir, por suerte 
y no le temo a la muerte,
pues conozco mi destino.


Necesito que mi vida 
se alargue lo más posible,
que el tiempo se haga visible
y crecer con su medida.


Antes del anochecer,
cuando mi vida se agote,
también quiero que se note,
lo que he podido emprender.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






El precio de la fama.

No creo presuroso imaginar 
los días que han dejado un poso seco 
en la misma cavidad (Llámese hueco),
de alguna forma se debe nombrar.


Es estéril muchas veces su legado 
y otras veces, regenera ese tejido,
que se oculta, para no oír su latido,
una vez que se detiene y se hace a un lado.


Inerte va, sin gloria y se dedica 
a hallar ese lugar junto a la fama,
que siente por derecho, y que reclama,
su sitio, al ignorar que perjudica.


La fama lleva puesto un sonajero,
su ruido es siempre áspero y molesto,
dejando por sentado, un manifiesto,
que alcanza en su labor al mensajero.


La fama siempre llega precedida 
de la opinión que surge de las gentes,
que forman su criterio en varias fuentes,
para obtener justicia en su medida.


La fama siempre ha sido pasajera,
hoy triunfas, porque crees que has merecido,
que alguien te rescate del olvido,
si otro con halagos, exagera.


La fama utiliza la lisonja,
que llega a regalarte los oídos,
como agua, se vacían sus sonidos
y pierde la humedad, su triste esponja.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





miércoles, 25 de febrero de 2026

Bebemos de esa luz.

Un rapto de luz en mis adentros,
para gozar el tiempo necesario
de esa claridad, porque a diario,
mis órbitas coinciden con sus centros.


Hay luz y claridad en la conciencia 
y el alma, sabiamente lo disfruta,
como si al desgajar la tierna fruta,
se toma su bocado con paciencia.


Bebemos de esa luz, en los caudales
del rio de la vida, en un instante,
en que la percepción sigue adelante,
dejando atrás los vicios y sus males.


Bebemos de esa luz, en la alegría,
pues toda libertad resplandeciente,
se aloja en el espacio de tu diente,
mientras tu rostro amable, sonreía.


Sabemos que los sueños y quimeras,
ardiendo están ahora en el deseo,
es todo lo que tengo y que poseo,
pues  supe aprovechar su larga espera.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito. “zuhaitz”,

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


Damos lo mejor de nosotros mismos.

Gota a gota se derrama,
la lágrima destilada
desde el alma desolada
y apaga la leve llama 
de un amor, en la tortura 
de no hallar continuidad,
porque, si bien es verdad,
que es un bálsamo que cura,
en la soledad oscura,
nos muestra otra realidad.


Se sale del embeleso,
que nos tuvo encandilados,
(Ingenuos enamorados,
nos perdemos por un beso)


Y al escuchar el sonido 
en ese beso apretado,
por la emoción se ha llorado,
preso del amor, perdido.


Entre los brazos amantes,
nos deslumbra ese fulgor,
que nos ciega por amor,
en los momentos distantes 
en que todo acercamiento 
produce la combustión 
de un alma, en la redención 
del más noble sentimiento.


Y amamos, porque nacemos 
en el amor, y en su seno 
damos lo mejor, lo bueno
que en el corazón tenemos.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






El carmín de tu sonrisa.

Repasas el carmín de tu sonrisa.
Fuego sobre los labios y hielo en tu mirada.
Segura de ti misma, con la frialdad escénica 
de una cariátide, o el mascarón de proa
de un galeón que, sumerge su quilla 
en las aguas de un Atlántico océano.


Dibujas una sonrisa artificial, para calmar 
la ansiedad de tu boca, al besar unos labios,
que pecan murmullos atrevidos y silencios 
cómplices.
La grana estalla en tu boca, como una sangre
toda, que palpita y emerge voluptuosa 
hacia las orillas de tus labios.


Pálido el sol se queda, al  crepitar 
de un incendio que se propaga 
entre tus dientes, o ese vuelo 
de blancas palomas, que nombran 
todas las palabras que no fueron sentidas
y vuelan lejos del agravio.


Hay una hoguera en tu alma, que asciende 
hasta tu boca y muere en el crepúsculo 
de tus labios.
Repasas el carmín de tu sonrisa, 
ante un espejo que copia cada gesto,
para dejar constancia de la dificultad 
que entraña, fingir una felicidad 
de cuento de hadas.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





Somos líneas paralelas.

Somos líneas paralelas, y no es bueno,
porque nunca rozaremos el instante 
de encontrarnos de una forma interesante,
disfrutando del amor, desde su seno.


Somos mundos paralelos y distantes,
generamos el dolor en nuestra angustia,
la belleza del amor, nos nace mustia
y se pierde su color, unos instantes.


Somos mundos paralelos ¡Qué fastidio!
No poder llevar a cabo, coincidir,
como una nueva forma de vivir,
esas líneas que se unen, las envidio.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito. “zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

Volver al Amor, reconciliados.

Las campanas enmudecieron  en la torre
de la iglesia.
Había un silencio tenso, como una palabra 
sin pronunciar, al borde del labio 
o el paladar.


Mis brazos fueron una extensión 
de mi espíritu, queriendo abarcar 
el vacío de tu ausencia.
La calle parecía más grande, 
de lo que soy capaz de recordar y estaba impregnada 
de olores a frituras y perfumes femeninos.


Las esquinas de las calles abrieron sus codos,
para recostarse sobre los transeúntes 
y un decidido vuelo de cigüeñas, cruzó el cielo 
con dirección al campanario.


Abril se vistió de flores y ternuras. 
En el breve espacio entre un silencio y otro,
un beso dedicó su armónico estallido,
posándose sobre unos labios carnosos,
núbiles y enamorados de la magia del instante.


Volvió la reconciliación con el encuentro 
y las campanas volvieron a sonar con júbilo 
en la torre de la iglesia.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



martes, 24 de febrero de 2026

Un desgarrador lamento.

El lamento nunca cesa,
va recorriendo la calle,
desde la montaña al valle,
su voz es triste y espesa.


Los perros muerden la vida
imperiosamente seria,
dejan rastros de miseria,
en su dolorosa herida.


El lamento es esa queja,
que nadie apenas escucha,
la necesidad es mucha,
pero la gente se aleja.


Guerras, caos y homicidios,
hambruna en tiempos sombríos,
vientres hinchados, vacíos
y silencio en los presidios.


Carne sobre una alambrada,
gotas de sangre en la tierra,
el dolor de tanta guerra 
en gente desesperada.


Edificios destruidos,
no queda techo, ni hogar,
un avión en el hangar,
tiene un tétricos sonidos.


Bombas para transportar 
la muerte a un pueblo inocente,
un poder que mata y miente.
No se puede soportar,
la injusticia de otras manos,
que en vez de labrar la tierra,
ha declarado la guerra,
destruyendo a sus hermanos.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz “.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.







Mentiras Arriesgadas.

La mentira es arriesgada,
por ese riesgo, en verdad,
es nuevamente apoyada 
por otra mentira dada,
con igual facilidad.


Así se crea y se mueve,
la mentira va aumentando 
su volumen, y rodando 
como una bola de nieve,
necesita, por su aumento,
otro sólido argumento,
para quedar encubierta,
escondida tras la puerta,
aunque jamás lo merezca.


Toda mentira es odiosa,
pues su raído ropaje,
lo lleva como equipaje 
de una fama deshonrosa.


Vivimos en la falacia 
de una sociedad ficticia,
que tiene la gran pericia 
de hacer que, la democracia 
suene como algo muy cierto,
cuando ese fallido intento,
sucumbirá en el momento,
puesto que ha nacido muerto.


Mentiras, sólo mentiras,
la verdad es obsoleta,
ya no es el fin, ni la meta,
si divagas y deliras,
dudas del consentimiento,
de un fiel reconocimiento 
que apoye la verdad y muestre
todo aquello que demuestre,
que tiene su validez,
en medio de otras verdades,
que vagan por las ciudades 
con su extrema palidez.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





lunes, 23 de febrero de 2026

Escucho la voz del viento.

Escucho al viento en su arrullo,
parece una confesión 
y por su declaración,
suena idéntico a un murmullo.


Me habla de las madrugadas,
en que quería bajar,
una estrella del lugar 
en las mañanas templadas.


Esas estivales notas,
con sus brillos nacarados 
y espejos puros, soñados 
en las corrientes remotas
de los ríos, que he surcado,
vadeando las orillas 
de sus vaguadas sencillas,
que tantas veces he amado.


Los arroyos plateados,
discurren por las cañadas,
sus voces son escuchadas,
por oídos asombrados.


Y en ese instante de calma,
mi corazón detenido,
lleva su pulso y latido 
a encontrarse con mi alma.


Escucho al viento y declaro 
un gozo que me estremece,
mientras el día amanece,
sobre un horizonte claro.


Siento la vida y disfruto 
en el preciso momento 
de la paz del pensamiento,
una paz, que da su fruto.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Alma de roble.

En el silencio cautivo 
guardo mi esencia y mi sino,
decidido en mi destino,
por el cual, aún sigo vivo.


No me planteo cuestiones,
o preguntas sin respuestas,
tampoco busco propuestas,
que excedan sus proporciones.


Porque sobran las razones,
para el fiel mantenimiento,
del más puro pensamiento,
que sin duda, ya supones.


Si falta la sobriedad,
que pueda al fin, convencerme,
nunca lograrás vencerme
y en honor a la verdad,
he de decir, convencido,
que no puedo ser herido,
si hablas con sinceridad 
y carísma en la razón,
partiendo de un corazón 
que ha encontrado su verdad.


Porque en su afán, ha previsto 
el camino ha recorrer 
y habrá en cada amanecer,
algo nuevo, nunca visto.


Cada día se soslaya 
en un nuevo aprendizaje,
uniéndose al mestizaje 
de una idea que se ensaya.


Porque vaya donde vaya,
siempre he podido encontrar
algo que me haga pensar,
a la orilla de una playa.


El aire huele distinto,
cuando me voy acercando,
me siento bien respirando,
tal vez sea por instinto.


Pues brota del corazón 
un gozo que, incomprensible,
hace mi vida plausible,
pletórica en la emoción.


Al sentir la cercanía 
de la tierra en que nací,
hace tiempo prometí
que jamás me marcharía.


Como un árbol viejo y noble,
en ella están mis raíces,
los colores y matices,
en la madera de un roble.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





domingo, 22 de febrero de 2026

La herida del desamor.

Tengo una herida al costado 
que espero cicatrizar
y ya no puedo esperar,
me tiene martirizado.


Me duele, cuando te pienso 
me resulta lacerante,
porque duele en ese instante 
en el cual, me siento tenso.


Es esa incomodidad,
que desde un tiempo se nota,
una dolencia remota,
que merma mi realidad.


Día a día, voy sintiendo,
que vuelve a abrirse la herida 
y mi alma está dolorida,
por lo que voy padeciendo.


Quiero dejar en olvido 
el día en que yo te amé,
te alejaste y te llamé 
con un gesto dolorido.


Y en esta herida culmina,
la triste historia de amor,
sólo nos queda el dolor,
cuando nuestro amor termina.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Un paso hacia delante.

Si retorno sobre el paso,
caminaré como un ciego,
pues en el fondo de un vaso,
no puede beberse luego,
las mieles que, en el pasado,
crearon nuestro futuro,
y además, lo más seguro 
es que el alma dolorida,
no encuentre jamás la entrada,
pues está muy despistada 
en el punto de salida.


Acaso, sea un exceso 
volver a un origen cierto,
cuando el pasado se ha muerto,
preso de su propio peso.
Así se siente la vida,
cuando ya no queda nada
de una época pasada,
que dejamos dividida.


Nuestro tiempo es la conciencia,
de la experiencia que hallamos,
porque cuando caminamos,
no perdernos la paciencia,
que se impone en la razón,
pues el presente es muy grato,
si se vive con recato.


Sólo en un presente vivo 
podemos desarrollar,
lo que se puede entregar,
por más razón y motivo.


Porque lo más relevante,
es vivir en el “Ahora “
sin tardanza y sin demora,
con un paso por delante.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.