domingo, 22 de febrero de 2026

La herida del desamor.

Tengo una herida al costado 
que espero cicatrizar
y ya no puedo esperar,
me tiene martirizado.


Me duele, cuando te pienso 
me resulta lacerante,
porque duele en ese instante 
en el cual, me siento tenso.


Es esa incomodidad,
que desde un tiempo se nota,
una dolencia remota,
que merma mi realidad.


Día a día, voy sintiendo,
que vuelve a abrirse la herida 
y mi alma está dolorida,
por lo que voy padeciendo.


Quiero dejar en olvido 
el día en que yo te amé,
te alejaste y te llamé 
con un gesto dolorido.


Y en esta herida culmina,
la triste historia de amor,
sólo nos queda el dolor,
cuando nuestro amor termina.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Un paso hacia delante.

Si retorno sobre el paso,
caminaré como un  ciego,
pues en el fondo de un vaso,
no puede beberse luego,
las mieles que en el pasado,
crearon nuestro futuro,
y además, lo más seguro 
es que el alma dolorida,
no encuentre jamás la entrada,
pues está muy despistada 
en el punto de salida.


Acaso, sea un exceso 
volver a un origen cierto,
cuando el pasado se ha muerto,
preso de su propio peso.
Así se siente la vida,
cuando ya no queda nada
de una época pasada,
que dejamos dividida.


Nuestro tiempo es la conciencia,
de la experiencia que hallamos,
porque cuando caminamos,
no perdernos la paciencia,
que se impone en la razón,
pues el presente es muy grato,
si se vive con recato.


Sólo en un presente vivo 
podemos desarrollar,
lo que se puede entregar,
por más razón y motivo.


Porque lo más relevante,
es vivir en el “Ahora “
sin tardanza y sin demora,
con un paso por delante.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



sábado, 21 de febrero de 2026

La búsqueda de la verdad.

Nada de lo que te digan 
se ajusta a tu realidad,
porque sólo tu verdad,
ha de ser la que prodigan.


Cada cual, da su versión
sobre el fondo de un asunto,
dando por cierto, o presunto 
según calificación
de lo que exprese y te cuente,
como algo que se compone,
de una verdad que supone,
por descubierta y reciente.


Pues, si esconde su cabeza
y niega lo que es evidente,
miente a los demás, y miente 
su criterio con torpeza.


Todo lo manifiestado
es, sin duda comprobable,
desde una palabra amable,
hasta un matiz infectado,
por un “Ego”desmedido,
tratando de disfrazar 
lo que se quiere ocultar,
sin medida y sin sentido.


La verdad, en alta estima,
se difunde y se defiende,
pues nuestra vida trasciende,
una vez que se aproxima.


La búsqueda es infinita,
con larga y tediosa espera,
nos lleva una vida entera 
para obtener su visita.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


El alma de las cosas.

Todo tiene una función 
en este mundo que habito 
y así, cuanto necesito,
me aporta una explicación.


Porque la interpretación 
de aquello que se ha estudiado,
deja las dudas a un lado,
llegando a su comprensión.


Se va meditando en calma
y encontramos vibraciones,
en cada cosa que pones
un nombre y sientes su alma.


El alma es la vibración 
de todo, bajo el influjo 
que en su día se produjo 
en torno a su creación.


Hasta lo más puro o inerte,
lleva una nota escondida,
como un impulso de vida,
que está burlando a la muerte.


El alma se manifiesta,
cuando la sientes vibrando,
su pulso nos va indicando,
que hay una nueva propuesta.


Nada está hueco o vacío,
todo tiene un continente
que, de forma inteligente,
nos muestra su desafío.


El cual, evita la acción 
de un continuo movimiento,
porque en su conocimiento 
se encierra una reacción,
que nos dice, que la vida,
al estar paralizada,
queda latente en la nada,
como una verdad dormida,
que brotará, al comprender 
que nada se acaba o muere,
tal vez, porque no se quiere,
remotamente ofender.


El principio del misterio,
que no ha sido desvelado,
lleva en su alma, grabado 
el signo de su ecuación,
que surge de la intuición,
llevando su magisterio,
hasta aquello, que revela 
su alma y aparta el velo,
para remontar su vuelo,
dejando una clara estela.


Vida latente, o dormida,
que despierta, al descubrir 
que el secreto de vivir,
se halla en tu propia vida.


Alma que, de la materia,
se transforma en energía
y aparece una luz fría,
dejando atrás su miseria.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”






viernes, 20 de febrero de 2026

Espectadores de nuestras propias vidas.

Vemos la vida pasar,
como si no se quisiera 
advertir que, a su manera 
nos deja huella, al rozar
el fondo de la existencia,
pues no tenemos paciencia,
ni voluntad de observar.


No es un cuento que narrar,
se trata de la consciencia 
de aprender por experiencia,
algo que nos va a importar.


Pues somos protagonistas 
y en primera línea estamos
para vivir, y exportarnos 
al mundo, las mejores vistas.


Como si al paso del día 
se pudiera constatar,
que nada de puede atar,
va fluyendo todavía
y hay que vivir, mientras fluye,
pues importa, darse cuenta 
que en el tiempo, se alimenta,
lo que tu vida construye.


Pues, vivir en la consciencia,
es ganar intensidad 
dentro de tu realidad,
valorando tu presencia.


Porque a nada se resiste 
el paso que, en esta vida,
cambia de forma y medida 
en todo aquello que existe.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Maneras de vivir.

De toda forma y manera,
siempre tenemos en mente,
que ha de llegar, de repente 
lo que se ansia y se espera.


Vivimos con la ilusión 
de completar una meta,
con esa actitud inquieta 
que trastoca la razón.


Esa ha de ser la cuestión,
vivir ese tiempo honroso,
pensando en lo milagroso 
que es sentir tanta ilusión.


Creyendo por merecido,
hallar un buen resultado,
pues, si bien se ha deseado,
ha de ser bien recibido.


La víspera del suceso,
cuando se siente tan cerca,
nos da una vuelta de tuerca
y queda en la mente impreso,
que con ilusión, se espera 
un cambio que es importante,
para seguir adelante,
para no quedarnos fuera.


Seguir trazando un camino 
que al guardar en la memoria 
relatará nuestra historia 
y también nuestro destino.


Obrar, para caminar 
en una recta vereda,
para sufrir en su espera 
lo que se quiera lograr.


Sintiendo el inmenso ardor 
de una nueva perspectiva 
de vida, que nos motiva 
algo más prometedor.


Un cambio de dirección,
que marque un paso a seguir,
son maneras de vivir
con una nueva ilusión.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





jueves, 19 de febrero de 2026

El esbozo de un poema

Una rama está crujiendo 
bajo el peso del calzado,
porque alguien la habrá pisado,
mientras está anocheciendo.


El vacío en la emoción 
nos conduce a la tristeza,
nublándose la belleza 
desde nuestro corazón.


Algo muy distinto y nuevo,
que por temor, no se nombra,
es descubrir que una sombra
de proyecta sobre un huevo.


Que en su suave redondez,
una luz ha proyectado,
la sombra que le ha dejado 
en su oronda desnudez.


Si detenemos la acción,
se termina echando en falta,
la idea que nos asalta 
en nuestra imaginación.


Cualquier propuesta es un tema
que surge, si va naciendo
en lo que estás escribiendo 
y es esbozo de un poema.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





Apocalipsis Nuclear.

Se abre el cielo en amplia ruptura,
nada puede al fin, detener su paso,
grande fue el error y también el fracaso,
cuando se desploma de su arquitectura.


Abierto se queda en lágrima viva,
en llanto, o la lluvia que apaga el furor,
donde su temible y frío resplandor,
es una advertencia en muerte selectiva.


Se está abriendo el cielo y todos tememos 
la suerte del fuego, que de él se derrama,
viscosa y temible por cruel, su llama,
el pánico cunde y nos escondemos.


Todo se propaga por una explosión,
que por la inconsciencia, lentamente mata
y es por la codicia, que nos arrebata,
generando caos, muerte y confusión.


Mientras nuestra angustia, lentamente crece,
la tierra se cubre de fuego y ceniza,
así contemplamos, viendo que agoniza,
nuestra humanidad, mientras se perece.


En la mano ruda de la voluntad,
se abrió la miseria, dejándolo todo,
cubierto de polvo, cenizas y lodo,
marchitando ahora nuestra realidad.


Átomos al fin, que en su rebeldía,
explotan y cambian el rumbo y la suerte,
sembrando cosechas de hambre y de muerte,
cubriendo de sombras el fulgor del día.


No queda esperanza, ya se hizo muy tarde,
el error es grave por su dimensión,
quedamos absortos en una oración 
y nuestro destino se consume y arde.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





miércoles, 18 de febrero de 2026

El genio y la voluntad.

La idea esculpe el motivo 
que se quiera realizar 
y en el acto de crear,
es generar algo vivo.


Algo que inunda la mente,
un impulso en el proceso,
que ha dejado de estar preso
y se muestra permanente.


En toda la creación 
hay un reflejo nativo,
que lleva en sí, el atractivo 
que genera dicha acción.


Perdemos la posesión 
de esa idea que, libera
todo aquello que se espera,
sin pausa, ni interrupción.


La mente es un triste erial,
si se pierde el movimiento 
de su impulso, en el momento 
que roza lo material.


Atrás queda la ceniza 
de una idea trasnochada,
cuando es finalizada 
y en el tiempo se eterniza.


El genio y la voluntad,
perdurarán, pues la idea 
genera aquello que crea
un eco en la eternidad.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Desde el ático de nuestra insolencia.

Las torres, las derribadas torres de la insolencia.
Contempladas desde el ático de nuestros
perjuicios, van cayendo.
Desmayadas madejas de un absurdo, 
que imploran ser aceptadas, aún no siendo 
remotamente comprendidas.


Críticas elaboradas con agujas de hueso,
que penetran en las carnes, cuando los dedales ruedan, 
perdiéndose por los rincones.


Habito en la casa de la soledad primera 
y en mi cuarto hay una luz incidente, que brota 
de mis pensamientos más puros e inteligentes.
Todos los jueves yacen temerosos, en espera 
de un viernes, que promete un próximo 
fin de semana.


Acaso es el final de alguna cosa, 
lo que provoca el temor a un repentino vacío,
o esa intuición poderosa que nos refleja 
y delata una angustia del tamaño de todas 
nuestras limitaciones.


La muerte es una paz que no deseamos,
porque sentirse vivo, es esa incomodidad 
de permanecer despierto, en la inconsciencia 
de no saber, si somos porque sentimos, 
o sentimos porque somos y nos reconocemos 
en todos los espejos que vamos quebrando,
desde los errores, o las múltiples distorsiones 
que van apareciendo en nuestra imagen 
menos agraciada.


Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



martes, 17 de febrero de 2026

Noche de sueño y cenizas.

La noche cae sobre el lomo 
de su espalda plateada,
se hace el silencio en la nada,
huele a ceniza y a plomo.


Su espalda brilla de canto,
como no brilla ninguna,
bajo ese rayo de luna,
que en la penumbra es espanto.


Donde el silencio es el llanto 
penitente, de un amor,
que ha apagado su fulgor,
oculto bajo su manto.


La noche vaga en silencio,
con una voz silenciada,
la vida no vale nada
y en su oscuridad, presencio 
un sueño que me adormece,
hasta llegar a la aurora,
tal vez, transcurrió una hora,
mas, en el tiempo perece
de una mortal cuchillada.


La noche entrega su plazo,
en su experiencia soñada,
cayendo sobre el regazo
al llegar la madrugada.


Sueño que, en la oscuridad,
lleva tintes de penumbra,
la luna, muy poco alumbra,
dada su plasticidad 
y permanece dormida 
ante un cielo que, estrellado,
aparece desvelado,
llorando una amarga herida.


Su sueño es una quimera 
que se deshace mintiendo,
mientras está amaneciendo 
el día, en su larga espera.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




lunes, 16 de febrero de 2026

Un alma noble y sincera.

No tengo puerta o ventana 
dentro de mi corazón,
pero existe una razón 
y es que no me viene en gana.


Mi alma no es  hermética,
siempre permanece abierta,
de par en par y sin puerta 
y no será por estética.


Es porque siento el latido,
de quien en paz, se declara,
aunque suene extraña o rara
su voz, su porte y sonido.


Le muestro mi confianza,
porque creo en la persona 
que es fiel y no decepciona,
pues aún me queda esperanza
al creer que, en realidad,
en medio de tanta gente,
alguien más inteligente 
defiende su integridad,
sin reservas, ni temores,
llevando un gran ideal
y eso, no está nada mal.


Su virtud, colma de honores 
a quien me da por respuesta
un paso hacia la amistad 
y por su sinceridad,
voy a aceptar su propuesta.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.