y al pensarlo, me da risa,
pues la gente tiene prisa
y no saben disfrutar.
Creen que trae mala suerte,
hablar del fin de los días,
de pasadas alegrías,
con gran temor a la muerte.
Es algo que me divierte,
pues por la superstición,
han perdido la ocasión
de que la risa despierte.
Al no pensar, otra cosa
que no sea diversión,
se enaltece el corazón
con una risa jocosa.
Y se puede prosperar,
sin temor a lo que ocurra;
lo que en la vida discurra,
será para un bien eterno
y ahora escribo en mi cuaderno:
¡El cielo puede esperar!
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.










