jueves, 5 de marzo de 2026

Vamos a compartir.

Compartir no es cortar,
ni es dividir.
Compartir es aumentar 
el disfrute de vivir.


Es sentirte muy feliz,
porque se entiende el motivo 
de un valor que, compartido,
sólo es un acto de amor.

Es saber que, todo brilla 
en una blanca sonrisa 
y un soplo de dulce brisa, 
es aire renovador.


Es borrar de las fronteras 
los temores y prejuicios,
al mantener buenos juicios 
en sensaciones primeras,
porque una obra bien hecha,
traza una línea derecha 
en todas las primaveras.

Algo comparto contigo,
algo puro, bello y tierno 
y cuando llegue el invierno 
seré tu  apoyo y abrigo.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Amor de Juventud.

Tiene esa justa edad
para ver la admiración,
de un rincón a otro rincón,
como una digna heredad.


Tiene la impecable hechura,
para ver que, su belleza 
se expande y nunca tropieza,
pues no hiere su hermosura.


Tiene una voz siempre amable 
y su cuerpo es la armonía 
de una dulce sinfonía.
¡Escuchadla, cuando os hable!


Una exquisita virtud,
una gracia y un donaire,
que va perfumando el aire,
con su tierna juventud.


Es la nota suspendida,
que todo compositor,
quiere sentir con ardor,
pues la música es su vida.


La fuente de inspiración 
que no se encuentra en los cielos 
y se desata en los celos,
si es fruto de una obsesión.


Candor con la ligereza 
que se acuña en el deseo,
la divinidad que veo
brillar sobre su cabeza.


Es ese laurel dorado 
que esperamos conseguir,
el motivo de vivir,
por el amor que has soñado.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



miércoles, 4 de marzo de 2026

Cerrando una etapa.

Me duele esta ausencia 
hecha de despojos,
de momentos huecos
en mis tristes ojos.


Antes derramaba
lágrimas por ti
más tarde aprendí 
con mis ojos secos,
que ya no mereces,
verme sollozar,
si he de recordar
que me amaste, a veces.


Notas del pasado 
del triste laúd,
que en un ataúd,
dejé sepultado.


Queda en el olvido,
cuanto te he querido 
y ahora, sin embargo 
tengo mil razones,
que en mis emociones,
van a mi cabeza,
con la ligereza 
propia del vacío.


Ahora me rio,
no pienso en llorar,
porque al recordar 
se me va la vida 
y se abre una herida 
que quiero cerrar.


Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Ningún problema es pequeño.

Ningún problema es pequeño,
si queda por resolver 
y poco se puede hacer,
si se cesa en el empeño,
pensando que esta labor,
al quedar para otro día,
con un nueva energía,
se resuelva sin temor.


Mas, si tu fuerza se merma 
por falta de voluntad,
el problema, en realidad,
seguirá en tu mente enferma.


No quiero que nadie duerma,
pues no habrá un amanecer,
si algo queda por hacer,
cuando la noche es eterna.


Hay tiempo para pensar,
pues la labor es honrosa
y no se piensa otra cosa,
si se puede realizar.


Y surge la solución,
pues abrimos, de repente 
un espacio en nuestra mente 
con una interrogación,
que en el aire se diluye 
lo que por cierto, se intuye.

Ya no hay problema pequeño,
siempre puede ser resuelto,
si el coraje, viene envuelto 
con el tesón de su dueño.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





Los consejos de un sabio conejo.

Nuestra vida es joven, bella 
como una alegre doncella.
Mas, cuando la sentimos vieja,
llega el dolor y la queja.


No puedes detener el algoritmo,
que marca cada edad, sobre ti mismo.
El tiempo está en el ritmo que marcamos,
vivimos sin saber cuándo enfermarnos.


La vida se malogra como fruta,
mientras va madurando, se disfruta.
Si alguien te comenta que es pecado,
apártalo sin duda de tu lado.


Si sólo sientes que es un sufrimiento,
valora cada error, es el momento.
El cielo no es refugio de los justos,
que esconden sus flaquezas entre arbustos.


Virtudes que se escuchan pregonadas,
no son tales virtudes…son bobadas.
Aquel que se declara virtuoso,
esconde su carácter más odioso.


Y en vana pretensión, por arbitrario,
consigue por su fama, lo contrario.
Su boca con halagos, siempre llena 
es sólo una cruel palabrería,
que pueda lamentar, si llega el día 
que tenga que cumplirse su condena.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



martes, 3 de marzo de 2026

Instantes de Vida.

No os trato de convencer,
cuando vivo en la alegría,
porque la suerte de un día,
puede desaparecer.


Por ello, es mi parecer 
y con ese empeño vivo,
pues todo lo positivo 
se debiera establecer,
como la meta furtiva 
que queremos conseguir,
la alegría de vivir 
es muy significativa.


En la vida, cada intento 
nos hace al fin, meditar 
para recapacitar 
y tomar un nuevo aliento.


Nada vamos a perder,
cuando se quiere intentar 
y al tiempo, comunicar
en un día por nacer,
nuestro ánimo de crecer,
compartiendo una sonrisa,
con un gesto que improvisa,
por nuestra forma de ser,
que hoy será mejor que ayer 
y se debe celebrar,
pues la vida es caminar 
por un único sendero.


Tranquilos, que ya os espero,
compañeros de camino.
No os preocupéis del destino,
vivid siempre en la alegría,
disfrutando de este día.


Mañana despertareis,
sin saber, si lo correcto 
es por su causa y efecto 
y acaso, comprenderéis 
que vivir es disfrutar 
del tiempo que administramos 
y por desgracia, olvidamos 
en su constante fluir,
nuestro gozo de vivir,
porque en ello, no pensamos.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Abriendo mi puerta al Amor.

Hay un latido escondido,
apenas imperceptible,
que parece sumergido 
y su hallazgo es imposible.


Aunque su pulso es muy leve,
se nota su vibración, 
su pulso es corto y muy breve,
por su corta duración.


Pero no es su intensidad,
lo que llama mi atención,
es la tierna suavidad 
que llena mi habitación.


Al tiempo, mi corazón 
acelera su latido,
va creciendo la emoción,
en el ritmo conseguido.


Llena la totalidad 
de mi vida solitaria 
será por casualidad,
pero mi alma es solidaria,
pues se siente acompañada,
venciendo la soledad,
de las noches que he soñado,
como una necesidad, 
sentir tu cuerpo a mi lado.


Ver mi vida proyectada,
como si fuera un espejo
y aunque no esperaba nada,
siento tu luz y reflejo.


Ahora, me queda  esperar,
que no sea, sólo un sueño
y no me importa soñar,
si es hermoso su diseño.


Pero nadie se conforma,
con su sueño al despertar,
pues se diluye su forma 
y dan ganas de llorar.


Prefiero ese gesto amable,
que esbozas con tu sonrisa,
no es necesario que te hable,
para hablar, no tengo prisa,


Quiero ver amaneceres,
y a tu cintura prendido,
disfrutar de los placeres,
con un gesto agradecido.


Cuidarte  con mimo y celo,
silbar como un ruiseñor 
y agitando mi pañuelo,
abrir la puerta al amor.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



lunes, 2 de marzo de 2026

Sólo existe aquello que nombramos.

Yo vivo en tus palabras y tú en las mías.
Palabras que se pierden, impías, sin nombrar,
pues carecen de fuerza y voluntad.


¡Háblame, nómbrame! Me sentiré reconocido 
en la voz de tus pensamientos.
¡Da forma a toda existencia, haciéndola parte
de tu propia existencia!


Vivo en ti y tú en mi.
Ya no sólo son recuerdos, sino realidades 
palpables y tangibles, con una solidez que,
abarca toda comprensión imaginable.


La realidad se manifiesta en la propia existencia, 
cuando nos reconocemos 
en los demás y los demás se reconocen 
en nosotros mismos.


Existen órbitas en aros concéntricos que,
sin rozarse apenas, trasladan su magnetismo 
en distintas esferas de la realidad.
Hay un misterio sin resolver, que va uniendo 
todas las piezas de ese mágico rompecabezas, 
llamado vida.


Somos, porque tenemos una voz 
que nos define y nos nombra.
Existimos al escuchar esas voces 
que nos conforman  y definen, 
al ser proyectados desde la bóveda 
de otras bocas que emiten nuestros sonidos,
como si fueran suyos.


¡Háblame! ¡Nómbrame!
Soy todo aquello que se alberga 
en tus pensamientos y me das la vida 
con tu voz.
En el silencio mueren las palabras que no son
pronunciadas.
Y en el olvido se marchitan todas las flores,
que recogimos, sin apenas disfrutarlas.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




sábado, 28 de febrero de 2026

Al paso del día, la noche espera.

Oro y fuego, amanecer,
el sol se derrite lentamente 
en la fragua de Vulcano, e imprudente,
adquiere su rubor, hierro candente 
sobre un yunque, donde puede perecer.


A golpe de calor sobre la fragua,
el día va ganando resplandor
y ruega de los cielos su favor,
que apague su furor, vertiendo el agua.


El sol, que antes mostrábase orgulloso,
reinando el el azul del firmamento,
ha detenido el paso, en un momento,
dudando si en verdad, se siente hermoso.


Su cálido abrazo, ha rebajado 
su fuerza en esa gloria vespertina,
ahora es la luna, quien domina,
sobre un cielo oscuro y estrellado.


Acaso, el fulgor de una pasión,
se sienta como un lívido reproche,
cuando inerte, ha vagado por la noche 
y la guarda dentro de su corazón.


Amantes del delirio, en un instante,
en que sienten sus cuerpos, que al rozarse,
albergan la tristeza de alejarse 
y tienen una noche por delante.


Es esa brevedad que, en la locura 
de un beso que surgió, como atrevido,
se muere al producirse el estallido,
que antes rodeaba su cintura.


Su beso sonará en la eternidad,
pues esa es la razón de su propuesta,
un tiempo que domina y que les resta,
el margen de una tibia claridad.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.








¡Qué la tierra te sea leve!

¡Qué la tierra que te cubre sea leve!
Este es mi deseo y ahora preciso,
que sea justamente, en un inciso,
pues siempre sale el sol, aunque nos llueve.


¡Qué la tierra te acoja tiernamente,
hasta el día de la resurrección!
Ese día, he de llorar por la emoción,
lo demás, me resulta indiferente.


Y si hay Dios, que bendiga cada gesto,
cada nuevo propósito de vida,
cada buena voluntad, que crees perdida,
o te olvidas de leer su manifiesto.


¡Qué la vida te administre toda suerte!
¡Qué la muerte sea sólo otro peldaño 
de existencia, sin temor y sin el daño 
que provoca la sorpresa ante la muerte!


¡Qué te colmen de salud y bendiciones,
en la entrega de tu vida a los demás!
¡Qué vistan con sus galas, y además 
te enaltezcan por sus grandes proporciones!


¡Qué te vaya siempre bie, pues lo mereces!
las  personas que son buenas van a cielo,
manifiestan su virtud, en el anhelo,
de sentir que han hecho el bien  ¡Tan sólo a veces!


Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






viernes, 27 de febrero de 2026

De la pesadilla al sueño gratificante.

El ave desplumada, en su angustiosa desnudez,
 roza el cielo con penuria,
abriendo sus alas, teñidas con el carmín
de su sufrimiento.

Los arrecifes se llenan de esperanzas,
de grandes vuelos que caen abatidos 
sobre la tierra.
El mar llegó con  un oleaje de espumas 
y penas, balbuceando palabras lejanas 
e impronunciables, que descendieron 
por los acantilados de piedra, cortada
y sesgada como por un rayo, un segundo 
antes de declararse un temor irracional,
con la autenticidad de ese sueño que,
esparce sus semillas sobre los abanicos 
del viento.


La velas de un pequeño esquife, se agitan
e intentan disimular, que en realidad 
se trata de ropa interior, que el tiempo 
se dedica a estirar, para quitar las arrugas
de su malestar.


La risa enmudecida, se trasforma en el rictus 
que amplía 
su horizonte, al esbozar 
una sonrisa sincera.
Las aves retornan a los acantilados y el sueño 
termina describiendo una órbita alrededor 
del vuelo de una mariposa.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




jueves, 26 de febrero de 2026

Necesito alargar mi vida.

El cielo puede esperar,
tengo cosas sin hacer 
y las debo de emprender,
hasta verlas terminar.


No llevo una vida ociosa,
si es que por ocio, se entiende,
cada labor que se emprende 
de una manera copiosa.


No considero labor 
a algo que te entretiene,
que se marcha, igual que viene 
y deja un grato sabor,
sobre el perfil de tu boca,
sabor de triunfo, en el día 
en que sientes la alegría,
por tu labor, se desboca.


Y sabes, dando por cierto,
que te ocupa un tiempo largo,
pero no resulta amargo,
ni tampoco es tiempo muerto.


Tiene la vivacidad 
del logro que es conseguido 
y acompaña tu latido 
con señas de identidad.


Es esa vasta extensión 
de tu ser, que se proclama,
cuando se enciende la llama
y surge la creación.


Nunca la vida es ociosa, 
si sientes que lo que haces,
son metas que satisfaces,
pues tu labor es hermosa.


El cielo puede esperar,
la voz clama en el desierto,
declarando que no ha muerto 
y hay trecho que caminar.  


Mi vida marca el camino,
que debo seguir, por suerte 
y no le temo a la muerte,
pues conozco mi destino.


Necesito que mi vida 
se alargue lo más posible,
que el tiempo se haga visible
y crecer con su medida.


Antes del anochecer,
cuando mi vida se agote,
también quiero que se note,
lo que he podido emprender.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






El precio de la fama.

No creo presuroso imaginar 
los días que han dejado un poso seco 
en la misma cavidad (Llámese hueco),
de alguna forma se debe nombrar.


Es estéril muchas veces su legado 
y otras veces, regenera ese tejido,
que se oculta, para no oír su latido,
una vez que se detiene y se hace a un lado.


Inerte va, sin gloria y se dedica 
a hallar ese lugar junto a la fama,
que siente por derecho, y que reclama,
su sitio, al ignorar que perjudica.


La fama lleva puesto un sonajero,
su ruido es siempre áspero y molesto,
dejando por sentado, un manifiesto,
que alcanza en su labor al mensajero.


La fama siempre llega precedida 
de la opinión que surge de las gentes,
que forman su criterio en varias fuentes,
para obtener justicia en su medida.


La fama siempre ha sido pasajera,
hoy triunfas, porque crees que has merecido,
que alguien te rescate del olvido,
si otro con halagos, exagera.


La fama utiliza la lisonja,
que llega a regalarte los oídos,
como agua, se vacían sus sonidos
y pierde la humedad, su triste esponja.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.