sábado, 18 de abril de 2026

Envuélveme la vida con sonrisas.

Envuélveme la vida con sonrisas,
pues la felicidad es siempre una actitud,
disfruta de tu tierna juventud 
y cumple tus proyectos, ya sin prisas.


Engánchate a la vida, desde ahora,
pues el mañana queda muy lejano,
no dejes que se escape de tu mano,
la dicha ya no admite más demora.


Atrévete a pensar en positivo 
y todo lo verás de otro color,
cultiva las semillas del amor 
y encontrarás su fruto y su motivo.


El cielo que soñabas,manifiesta,
una tranquilidad, que era esperada,
permite su virtud en tu morada 
y vístete de gala, porque es fiesta.


La vida que disfrutas, se merece
un reconocimiento justo en la alegría,
hoy sientes su señal, hoy es el día 
que debes festejar, eso parece.


Yo sé que, por absurdo es atractivo,
romper en el  silencio, esa mudez,
producto de tu frágil timidez,
pero ha de ser sin duda, tu objetivo.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




El último viaje.

Bajo el cielo hay un enigma,
que sigue sin resolverse 
y lo que no puede verse 
deja un doloroso estigma.


No puede decir la ciencia,
si habrá una resurrección,
o una nueva encarnación 
que lleve nuestra conciencia.


Ante esta interrogación,
que nunca fue despejada,
una mente liberada,
concluye con la objeción 
de una duda razonable,
si existe Dios, que nos hable
y nos dé una solución.


Si hay una vida postrera,
desde el umbral de la muerte 
y a todos, la misma suerte 
es lo que al fin nos espera,
una palabra sincera
puede darnos esperanza.


Desde que la vida avanza,
el tiempo no se detiene 
y es así, como nos viene 
marcado nuestro destino,
cada cual tiene un camino 
que deberá recorrer 
cada nuevo amanecer.


Y al terminar nuestro viaje,
sólo nos queda el morir,
todos  tendremos que ir
muy ligeros de equipaje.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




viernes, 17 de abril de 2026

¡Tantas cosas han de cambiar!

No me gusta ese color 
que enmascara una intención,
desviando la atención 
y causando un gran dolor.


No acepto que, una sentencia,
se ciña en un condenado,
cuando antes no se ha observado 
su presunción de inocencia.


No admito que, de esta suerte,
se abra una nueva herida 
y se acabe con la vida,
bajo una pena de muerte.


En el tumulto, la gente 
busca siempre algún culpable,
no importa lo que se hable,
se condena a un inocente.


Como no tienen conciencia,
la muerte nunca impresiona,
a quien nunca lo razona 
y vive con imprudencia.


El mundo no va a cambiar,
si nunca  nos  implicamos,
está mal, y lo dejamos 
cuando puede empeorar.

Hay que tener la pericia,
para cambiar esta vida 
y hallar la idónea medida 
de la ley y la justicia.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



El juego de la razón y la locura.

Me dicen que estoy muy loco,
no veo mayor locura,
que encontrar en la cordura,
que yo nunca me equivoco.


Sólo un gramo de locura 
será lo que presenciamos
y al final nos asustamos 
con tamaña arquitectura.


Quiero barrer como el viento,
esa amarga convicción,
que me muestra una lección 
dentro un falso argumento.


Una cordura nos ata,
igual que una gran maroma
y a todo aquel que se asoma
lo amordaza y lo remata.


Con su excesiva razón 
te va a hacer su prisionero,
y te matará primero,
sin un juicio y sin perdón.


La gente ya no se entera,
no importa que ahora se pierda,
lo que apenas se recuerda 
de una forma pasajera.


Porque no hay mayor razón,
que la siempre se ignora,
 y su tiempo se demora 
dentro de tu corazón.


No pediré otra ocasión,
pues, no pretendo rendirme,
pero antes debo de irme,
llevo mi mejor versión.


Te costará comprender 
que si sientes que  has perdido 
el juicio que hayas tenido;
no te debe  sorprender,
porque no lo atesoraste
y tan sólo lo encontraste 
muy dentro de tu locura, 
como una verdad más pura,
pues ha de ser tu razón,
como fin y conclusión.


Todo lo que ahora se tiene,
se perderá en el momento 
en que tu razonamiento,
vea en la filosofía,
que se descubra en el día 
en que todo al fin se obtiene.


Sin duda, este es el juego;
si crees que tienes razón,
pondrás todo el corazón
y vas perderla luego.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



jueves, 16 de abril de 2026

La tibia luz de una luciérnaga.

Con una tibia luz, sin sombra apenas, 
sus resplandores son discretos, a pesar
del número sobre las hojas del tupido bosque.


En el silencio insomne, se escuchan
 los sonidos de las cigarras 
y el calor del verano, adormece a los seres,
que intentan cortejar a las hembras 
de su especie.


Un pequeño universo entre las sombras 
de la noche, en pugna con los astros,
bajo el frío resplandor de la luna.
Es un diminuto insecto, ignorado hasta que,
su luz alquímica, transmite una notoria 
intención de protagonismo, soñando ser,
un astro vagabundo sobre una noche eterna.


Luminiscencia fosforescente, a cuestas
sobre su cuerpo.
La magia del momento, sólo es interrumpida 
por el croar de las ranas y sobre el estanque,
quedan los  brillos dorados de las estrellas,
como si descendieran a beber, para sofocar 
su sed estival, volviendo de nuevo a reinar
en la profundidad de la noche.


Duermevela de luz, que disipa los temores,
que surgen en los sueños humanos.
Tan sólo tú, diminuta luciérnaga,
 eres el presagio  que anuncia el brillo 
de una aurora, coronando el día, 
cuando la noche agoniza sobre el horizonte,
ante el nacimiento de un nuevo sol.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



miércoles, 15 de abril de 2026

Antes de salir de escena.

Un día se apagarán
en el cielo, las estrellas 
y rutilantes centellas,
de pronto aparecerán.


El fuego de una mirada,
será un recuerdo perdido,
de todo lo que has vivido 
y guardaste en tu morada.


Mis ojos, como el cristal,
se quebrarán dulcemente,
quedarán seguramente,
sin el brillo celestial
que atesoró la riqueza 
de contemplar la belleza 
como meta principal,
al gozar con los sentidos 
los más hermosos sonidos 
antes del acto final.


La vida va a proseguir,
aunque ya, no esté presente 
y entonces, sabrá la gente,
que antes de salir de escena,
ha merecido la pena,
la aventura de vivir.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Con el estómago lleno.

Sin  tensión y sin esfuerzo,
los recuerdos, uno a uno,
veo en cada desayuno,
hasta llegar al almuerzo.


La emoción de cada día,
se queda en la madrugada,
sobre una rebanada 
de pan y dulce alegría.


Para una larga jornada,
o en esa breve secuencia,
que es válida en la experiencia,
(mejor es eso, que nada)


Disfruto  del buen sabor 
de un café que, por reciente,
se mantiene aún caliente,
servido con mucho amor.


Es sólo una alegoría,
del día que está naciendo,
su forma se va extendiendo 
sobre la gastronomía.


Pues, el placer de comer
excita en nuestros sentidos ,
esos recuerdos dormidos 
que vuelven a florecer.


Sobre una mesa bien puesta,
se expresan los argumentos,
al degustar alimentos,
en cada nueva propuesta.


Se toman las decisiones,
siempre después de una cena,
completando en cada escena,
el fin de las reuniones.


Los sentidos se acentúan,
cuando se forja un destino 
y se ve más claro el camino 
a la vez que interactúan.


Es fuerte la relación,
en el preciso momento,
en que, cualquier alimento,
nos conduce a la emoción.


Se completa y cierra el pleno,
despues de deliberar,
pues siempre es mejor votar
con el estómago lleno.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



lunes, 13 de abril de 2026

El tiempo es un amante infiel.

Vivir es todo un regalo,
que merece disfrutarse,
nadie tiene que amargarse,
cuando tenga un día malo.


Pues, la vida es pasajera 
y aunque parezca muy dura 
es sólo una travesura,
porque siempre se exagera.


Hoy es un día genial,
mañana estará nublado 
parecerá malogrado, 
sin saber cuál es su mal.


En continuo movimiento,
la vida merma, o se crece 
con todo lo que acontece,
esfumándose al momento.


Se siente sobre la piel 
y vamos envejeciendo, 
el tiempo nos va venciendo,
pues es un amante infiel.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






La osadía en la ignorancia.

Me sobra la soberbia de la gente, 
la arrogancia de quien no comprende nada,
criticando y enfrentando su mirada,
a quien piensa de una forma diferente.


Descoyuntan la virtud que, cada día 
manifiesta un perfil de entendimiento,
sin hacer apología en cada intento
y evitar mostrarse con hipocresía.


Intentando dar un paso en la constancia,
caminado sobre vuestras sepulturas,
pues, negasteis por sistema, las culturas 
dando muerte a la razón, por ignorancia.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



domingo, 12 de abril de 2026

La carcoma de la envidia.

Los días se apagan lentamente,
cuando cierran sus ojos al ocaso,
el ánimo va ahogándose en un vaso,
con líquido letal y efervescente.


Adicto a la razón, como a una droga,
me pierdo en callejones sin salida,
pues todo pensamiento se suicida
y a nadie le preocupa, ni dialoga.


La oscuridad se cierne en un momento,
causando una ceguera aterradora,
no importa lo que ocurra, porque ahora 
divaga en la locura, el pensamiento.


Hay algo que, desde su nacimiento,
creció sobre la angustia de la gente
y asi se censuró al inteligente,
negando su razón y su talento.


Acaso, sea un signo de perfidia,
cuando se añora, lo que nunca has conseguido 
y sientes que ya está todo perdido,
creciendo un malestar de pura envidia.


Y sueñas poseer aquellos bienes,
que nunca conseguiste, al ignorar,
que todo será tuyo, si al luchar,
atraes esa riqueza que no tienes.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






sábado, 11 de abril de 2026

Allá, por las remotas islas…

Allá, por las remotas islas, donde el mar
es una inmensa lágrima, ante la soledad 
inerte, de un trozo de tierra, 
la luz nace tímidamente y en su esplendor,
agrega tonos bermejos, 
sobre el rostro enfermizo, de un sol en ciernes.


La niebla es un jubón blanco,
 que la mañana luce en sus primeras horas,
para mostrar luego su desnudez,
ante la pupila azul del cielo.
El cielo bebe la espuma de las olas,
soplando sobre ellas, y naufraga entre
las palmeras, vestidas de luz y sombra.


La realidad es una fantasía, que despierta,
para hacerse visible a los ojos 
de las criaturas,que la contemplan 
y el sueño toma matices, de esas miradas,
que van perdiéndose en la contemplación…
Allá, por las remotas islas de una imaginación 
desbordada.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.