permanece intacta en la memoria.
Lo perenne es el hastío y la causa de la fatiga
prolongada, reiteradamente repetida,
hasta una incómoda saciedad.
Todo lo que muere, renace en el misterio
de la vida.
Vida eterna que, en su metamorfosis genera,
una belleza efímera, distinta en cada nuevo
nacimiento a la luz.
La tierra, el agua, el aire y el fuego, nos hablan
de un misterioso arcano y de la simbiosis
entre las especies de diferentes seres.
Jamás recordaremos todas nuestras muertes,
porque la vida, es esa piedad
que no advertimos, al ocuparnos más,
de nuestros temores, que de nuestra
propia existencia, perpetuada en los siglos
pasados y en los venideros.
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.












