teniendo la potestad
de crear su realidad.
no la retiene en su mano.
Cambia su prioridad
por unos juegos banales
que arrastran todos sus males,
hacia una precariedad.
Porque todo mal empieza,
creando una distorsión
que trastorna la razón
y perdemos la cabeza.
Anota en varios cuadernos,
que no somos infalibles,
ni tampoco imprescindibles,
ya que no somos eternos.
Desde un tiempo, en sus albores,
repetimos la secuencia,
de cometer la imprudencia,
con idénticos errores.
Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz.“zuhaitz”.










