Por esa inquietud de ver resultados,
nuestra voz comienza todo ese proceso,
desde el pensamiento, con el cual, expreso
la necesidad de ser escuchados.
Pues, la soledad, en negro ha teñido
el color del alma, bajo la tristeza,
que anida en mis sienes, sobre mi cabeza,
pues su compañía, siempre la he temido.
Uno necesita ser reconocido,
saber que alguien viene siguiendo su paso,
que nunca su afán, fue corto, ni escaso
sino seguro, firme y decidido.
Nuestra voz se eleva en plegaria o canto,
también se desgarra, cuando el sentimiento,
queda solitario en su aislamiento
y brotan copiosas lágrimas de llanto.
Nuestra soledad, no es perjudicial,
el sentirse aislado, es otro cantar,
cuando no nos queda, nada que esperar
y vemos de cerca el destino final.
Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.