Busca en lo más oculto,
palpa bien su oscuro bulto,
lleva un poco de trabajo.
El carísma primigenio,
nos puede al fin confundir,
al no saber distinguir
a un loco de un hábil genio.
Y si entonces, te has perdido,
algo en tu mente te falta,
mantén tu cabeza alta
y no te des por vencido.
Es fácil que te reprendan,
aun sin saber lo que pasa,
se lo tomarán a guasa,
aunque jamás lo comprendan.
Te expones en un intento,
de comprender lo imprevisto
y después de lo que has visto,
no puedes estar contento.
La versión más contundente,
se da por su contenido,
ante lo desconocido,
de una forma sorprendente.
La ignorancia de las gentes,
fabrica falsos temores,
los siervos y los señores,
se muestran impertinentes
Y así, faltos de consciencia,
se disponen a juzgar
y tal vez, a sentenciar,
con la mayor imprudencia
y en ese áspero juicio
se importuna a la razón,
carentes de corazón,
originando un perjuicio.
que no podrán reparar,
porque lo suyo es juzgar
sin saber el resultado,
pero antes debes saber,
que por este proceder,
también puedes ser juzgado.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.









