que porta tu cabeza, en la alegría,
pues, no va a ser tan sólo luz de un día,
sino una claridad, que no te quema.
Pues esa claridad, al ser benigna,
disuelve con amor, toda la pena
que pesa en tu memoria y tu condena,
haciendo tu existencia, aún más digna.
Corónate de paz y entendimiento,
admite que, toda equivocación
es un aprendizaje, y la intención,
genera el perfil del fundamento.
Así, cuando cultivas las verdades,
que forman en la vida tu semblanza,
recuerda que aprendiste su enseñanza,
llenando el corazón de claridades.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.








