domingo, 4 de octubre de 2026

Mi tristeza y mis contadas alegrías.

Cuando nadie me ve, a veces lloro 
en silencio, mis calladas decepciones,
pues, no acepto una derrota, si me impones
que debiera guardar algún decoro.


Nunca deja de ocuparse la tristeza,
de amargarme mis escasas alegrías 
y los años van pasando con los días,
despejándome el dolor de mi cabeza.


Todo acaba en un instante, cuando empieza 
a brotar otra tristeza, en un momento 
en que ocupa a su merced mi pensamiento 
y me siento sucumbir, por mi torpeza.


La tristeza es compañera de mis días 
y me sirve, para siempre valorar 
esa dicha, tan difícil de encontrar,
cuando vives una gran melancolía.


Mi tristeza es el refugio de mi alma,
que resguarda todo afán y reflexión 
de un pequeño y desolado corazón,
que buscando la quietud, palpita en calma.


Cuando nadie me ve, soy muy feliz 
al tener una cierta ambigüedad
 y ahora creo que, mi vida en realidad,
siempre guarda para mí, algún matiz.



Me valoro en el silencio, y caminando,
voy dejando la semilla que, en mi vida 
sigue siendo una propuesta decidida
que, sin duda en mi camino voy sembrando.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.  

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Viajamos en sueños.

Tierras aún lejanas,
ámbitos de tierra,
donde el mar se encierra
entre sus ventanas
de cristales puros
y vidrios opacos 
de pulsos cardiacos,
(lentos e inseguros)


En su soledad,
encuentra en el istmo
la prolongación 
del verbo, en cuestión,
que aporte el guarismo 
a su inmensidad.


Ámbitos de tierra 
que al mar lo circunda
y más tarde, inunda 
con la brevedad 
de una gran galerna.


La mar es eterna 
y en su inmensidad,
la intuyo y me aterra.


Ese gran misterio 
lo quiero observar,
pues, si ancho es el mar,
corto es mi criterio
ante la extensión 
de lo incomprensible;
sólo lo asumible 
crece en la razón.


Lejanos empeños
en tierras y mares,
diálogos dispares 
de imposibles sueños.


Sueños que tenemos
rondando en la mente,
pues, es diferente 
lo que proponemos 
a la realidad.


A decir verdad,
siempre es caprichosa,
plantea otra cosa
y no lo entendemos.


La tierra nos nace,
y somos nacidos,
el mar, con bramidos 
la tierra deshace.


Un sueño nos guía 
y la mente crea,
lo que el alma vea
con gran alegría.


Ventanas al mar
y a la tierra innata,
la razón es grata 
y es grato pensar.


Podemos crear 
un mundo en la mente,
(algo diferente 
que invite a soñar)

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





sábado, 3 de octubre de 2026

La duda llama a tu puerta.

Es esa duda acerada,
que se enquista en la consciencia,
minando nuestra paciencia,
cuando no resuelve nada,
la que nos pesa y nos duele,
porque una interrogación,
nos limita toda acción 
y logra que se congele.


Es la duda que, eterniza
el tiempo que manejamos,
porque no lo controlamos 
y en el lapsus, se desliza,
con la probabilidad
de marcar la diferencia,
al generar una ausencia 
dentro de su realidad.


Sentimos que, no es verdad,
si la verdad se desnuda,
pues nada es cierto en la duda,
si no vemos claridad.


La claridad se disuelve 
en un espacio vacío 
y produce un desvarío 
que una duda no resuelve.


Buscamos esa obviedad,
de sentir que, de antemano 
lo que alcance nuestra mano,
es la meta en la verdad.


La duda es la angustia plena,
que impide reconocer,
un futuro, porque ayer,
nos embargaba  en la pena.


Es la sentencia de un día,
que marchitando una flor,
se va perdiendo el color
y también su lozanía.


Un letargo triste y yerto,
dando un último estertor,
con un agudo dolor,
en un tiempo que está muerto.


La duda llama a tu puerta,
cambiando la realidad,
porque hallaste una verdad,
como única respuesta.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




viernes, 2 de octubre de 2026

La fría lluvia de Enero.

Entre un oscuro ramaje,
se oculta la luz del día,
con cierta melancolía,
protegiendo su plumaje.


El sol, muestra su arbitraje,
mientras por el cielo, sube
la espesura de una nube,
llevando un negro utillaje.


Nada por azar, se inventa 
ante una estela sombría,
que va oscureciendo el día,
cuando ruge la tormenta.


Sombra en la luz, que encadena 
el brillo de su esplendor,
bajo un cielo sin color,
oscuro como una pena.


En la mañana se estrena,
el rumor de un aguacero,
la fría lluvia de Enero,
entra de nuevo en escena.


Y toda su acción culmina,
cuando la tormenta cesa,
así, el invierno se expresa
y el aguacero termina.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



No salimos de nuestro error.

Algo mueve la conciencia,
cuando nos equivocamos,
pues así no disfrutamos 
de la vida y de su esencia.


El error, aunque es humano,
lo queremos deshacer,
es duro reconocer
que algo se escapa en la mano.


Queremos tener dominio 
de lo propio y de lo ajeno,
buscamos sólo lo bueno,
sin control, ni raciocinio.


Y aunque un error no te mate,
en la jerga popular:
¡Te van a despellejar !
¡Eres tonto de remate!.


Quien lo dijo, no está exento 
de críticas destructivas,
pues, las palabras nocivas,
son de la envidia sustento.


El error, nos condiciona 
a emitir un justo juicio 
y se origina un perjuicio 
que incide en cualquier persona.


Estamos empecinados,
no salimos del error 
y aunque nos cause pavor,
todos seguimos errados.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.









jueves, 1 de octubre de 2026

La vida se sostiene en un hilo.

La vida está suspendida 
de un delgado y fino hilo,
el riesgo marca el estilo
de su tiempo y su medida.


Se disfruta o se soporta
ante las desavenencias,
con todas las imprudencias,
pues, ese hilo se corta.


Y aunque nos sepa muy mal,
debemos de aprovechar,
si al final, nos va a encontrar 
nuestro destino final.


Antes de soltar amarras,
vivamos la intensidad 
de una vida de verdad,
que aun, sin códigos de barras,
sin ver la caducidad,
tiene en la melancolía,
el paso de cada día.


Y cada paso que damos,
nuestro tiempo lo entregamos,
porque el hecho de vivir,
es intentar no morir,
ir gastando la existencia 
sin temor y sin prudencia,
hasta llegar al ocaso 
de una vida pasajera,
en ese compás de espera,
entre el éxito o fracaso.


Pues, la vida hay que vivirla 
y sentir intensamente,
que brota nuestra simiente,
para después…consumirla.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




miércoles, 30 de septiembre de 2026

La elocuencia del silencio asistido.

Al margen de las creencias,
buscamos la convicción,
que eleve nuestra atención,
sobre nuestras experiencias.

Sentimos una inherencia
en razones que, cabales 
son como un frasco de sales
y actúa en nuestra consciencia.


Perseguimos la razón,
sobre una materia impuesta 
y no obtenemos respuesta,
pues, no es clara su intención.


En la búsqueda infinita,
el ser humano, se pierde 
y es su destino, el que muerde,
sobre una carne marchita.


Todo muere y resucita,
nada nace cada día,
teniendo sabiduría,
en la llama que crepita.


La hoguera es la vanidad,
que actúa en el intelecto,
desbaratando un proyecto,
que intenta ser claridad.


Y la tenue llama excita
la voluntad creadora,
ayer se pensó, y ahora
tu ingenio, la necesita.


Para observar en la ciencia,
todo honor y toda gloria.
pues, si falla la memoria,
no ha de fallar tu elocuencia.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.








Las cenizas de un amor apasionado.

Mi cuerpo sin tu cuerpo, está incompleto,
me falta la ternura y la caricia,
no tengo ya, la edad, ni la pericia 
que tuve, y que ahora, por respeto,
no debo dar ninguna explicación,
te amé, aunque jamás se me escuchaba,
así que me callé, porque te amaba,
pero tú me partiste el corazón.


El tiempo me recuerda, mientras crece,
que tal vez, ese sea mi destino 
y en esa soledad, de mi camino,
mi herida sigue abierta y aún escuece.


Mi cuerpo sin tu cuerpo, ha envejecido,
y siento la tristeza, con las penas
que llevan su caudal entre mis venas,
pues siento el corazón ennegrecido.


La vida brinda una oportunidad 
de declarar tu amor, en un intento,
que puede desbordarte de contento,
antes de contemplar la realidad.


Soy sólo un trovador, que por un sueño,
un día quiso amar eternamente,
mas, esa realidad no dio simiente 
y ha sido todo afán, un vano empeño.


La realidad no es como te cuenta
la gente que no sabe qué es amor,
tu suerte va cambiando de color 
y muestra una textura cenicienta.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






martes, 29 de septiembre de 2026

El Último Nacimiento.

El último nacimiento 
servirá de colofón 
del fin de la evolución,
“Ese es mi pensamiento”.


Llegaremos a un estado 
de plenitud, o desdicha,
sobre la palabra dicha,
que jamás se habrá escuchado.


Un lamento enmudecido,
dejará al silencio inerte,
para que triunfe la muerte 
y cese todo sonido.


El último nacimiento,
será el caos infinito,
borrará todo lo escrito,
negando el conocimiento.


Será algo, tan letal,
que ordenará sin aviso,
la expulsión del paraíso,
al triunfo de todo mal.


No se volverá a nacer,
pues jamás se vio intención,
en toda la evolución,
de voluntad de crecer.


Y así, se llega a un futuro 
que no tiene solución,
cerrando la evolución 
bajo el prisma más oscuro.


La muerte del pensamiento,
al ignorar la razón,
termina en esta ocasión,
impidiendo un nacimiento.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Autoconocimiento y Autoestima.

Existe una doctrina, un tanto extraña,
que trata de obtener un resultado 
y sin embargo, nunca se ha estudiado,
entiendo que es como una telaraña.


Es una sinrazón, de apologías,
que pierden toda fama y toda gloria,
es más, porque también se vanagloria 
de urdir las más absurdas tonterías.


Es una destrucción de ese sistema,
que en la enseñanza, un día mantuvimos,
borrando todo aquello que aprendimos,
como si fuera sólo un anatema.


La ciencia del saber, no tiene cima,
debemos de tener conocimiento 
de ver que, todo tiene un crecimiento,
que inicia su labor en la autoestima.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



lunes, 28 de septiembre de 2026

Claridad en tu alma y pensamiento.

Alberga en tu alma, la diadema 
que porta tu cabeza, en la alegría,
pues, no va a ser tan sólo luz de un día,
sino una claridad, que no te quema.


Pues esa claridad, al ser benigna,
disuelve con amor, toda la pena 
que pesa en tu memoria y tu condena,
haciendo tu existencia, aún más digna.


Corónate de paz y entendimiento,
admite que, toda equivocación 
es un aprendizaje, y la intención,
genera el perfil del fundamento.


Así, cuando cultivas las verdades,
que forman en la vida tu semblanza,
recuerda que aprendiste su enseñanza,
llenando el corazón de claridades.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Una maceta sin flor.

¡Qué tristeza siente ahora, la maceta!
Su flor ha muerto, desierta y desvalida,
perdiendo su frescor, perdió su vida,
quedándose una imagen obsoleta.


¡Qué tristeza, la meceta solitaria!
¡Qué aridez, en la sombra desmedida!
¡Una pérdida muy grande, y no asumida,
que arrastra una gran pena solidaria!


Maceta ya sin flor, es tu tristeza,
una muerte que se anuncia y se declara
y se siente como si algo terminara,
aumentando tu dolor, con aspereza.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.