es nuestra existencia,
en la permanencia
del tiempo en su mano.
La perpetuidad
es esa impresión,
que en nuestra ilusión
ve una realidad,
que es sólo un esbozo
de un liviano gozo.
Pues, todo es mental
y nada es tangible;
hay un imperdible
forjado en metal
y un sonido audible,
que pierde su forma,
en base a una norma
que rige la vida,
pues, establecida,
dirige un sendero,
que marca el primero.
Termina el hechizo;
y aquello que hizo,
al fin se deshace.
Todo cuanto nace,
termina muriendo
y se va integrando
una nueva vida.
Así se demuestra,
que la vida brota,
en la frágil nota,
que encuentra su muestra.
La vida es entera
y en sus particiones,
le sobran razones,
para quien espera
en su cumplimiento,
de un conocimiento,
de fe verdadera.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.












