al igual que lo hace un río,
mi caudal, no es muy bravío,
discurro como un afluente.
Nunca arrastra mi corriente
y en mi cauce la razón,
brota desde el corazón,
que todo lo nota y siente,
de una forma inteligente,
que se vuelca, a la sazón,
en la más pura intención,
de quien vive en el presente.
Criterios entreverados,
forman aguas turbulentas,
aguaceros y tormentas
con vientos enajenados.
Todos buscan su verdad,
sin respetar la visión,
que desde otra opinión,
se halla en otra realidad.
Nadie en su totalidad,
lleva el peso del acierto
y predica en el desierto
su falsa moralidad.
Un criterio será escueto,
si muestra una sola fuente
y lo más inteligente
es escuchar con respeto.
Pues si se quiere avanzar,
no basta, con uno que hable,
es como cortar el cable,
si no se quiere escuchar.
Se aprende más, escuchando,
que hablando…si no se escucha,
el conflicto es una lucha,
que se va desintegrando.
Quedará sobre el papel
y perdido en la memoria,
dar vueltas, como una noria,
en la Torre de Babel.
Escrito en Julio 2023 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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