jueves, 4 de agosto de 2016

Alquimia elemental

Aproximo el ojo hacia la cuenca hueca,
en la negrura nocturna
de la soledad del vacío.

Sin voces que anuncien la luz proyectada,
hacia una línea  de continuidad,
que prolongue la vida y no se detenga.

Sé cuál  es el secreto y no revelaré
sus movimientos.
Un pulso vibra sobre la alcalinidad
de la tierra
y el viento conoce una verdad,
que no sabemos interpretar.

Por eso, la lágrima se sucede al fuego
y el espíritu permanece,
a pesar de las múltiples 
cremaciones de la materia.

Escrito en Agosto de 2016 por Eduardo Luis Díaz Expósito."Zuhaitz".

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