ni todos los hogares tienen las ventanas abiertas.
Pesa el vacío, como pesa la angustia,
cuando la carga es pesada y nuestras fuerzas flaquean.
Hay una bandera solitaria, que ondea al viento,
como una despedida en la lejanía.
En los ojos se ven horizontes perdidos y un retorno
al pasado, en páginas quebradas en los bordes,
como labios resecos de contar historias
y besar imposibles.
Mirar, no es ver, es posar los ojos en la dirección correcta,
todos los abismos son franqueables
y sólo el sueño, puede cerrar los párpados,
ante una realidad que estalla ante nuestros ojos.
Todo explota, cuando contiene tanta vida, tanto ímpetu
y se genera una energía tal, que en el centro de la vorágine,
se encuentra el ser, absurdamente perplejo,
ante la inmensidad que le rodea.
Escrito en Agosto 2016 por Eduardo Luis Díaz Expósito."Zuhaitz"

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