portadora de luz, como testigo,
cuando todo ese tiempo estás conmigo
y es un gozo en la quietud. que me arrebata.
Acaso es el destello de tus ojos,
toda una bendición, que no se nombra,
disipa la tristeza, y en la sombra
se pierden mi rencor y mis enojos.
Tan sólo tu presencia, y es bastante,
comienzo a caminar esclarecido,
cegado por tu luz y convencido
de estar tan sólo un paso por delante.
Me atraes con tu bondad, estoy tranquilo
y noto que camino más ligero,
no soy de mis temores, prisionero,
ni quiero proseguir, estando en vilo.
Tú llenas mis espacios con tu calma,
el tiempo me parece moldeable,
y aún puedo percibir que es más amable
el trazo que quedó sobre mi alma.
Dibujas tu silueta con ternura,
sobre mi soledad desesperada
y brotas como el agua en la cascada,
dejando en mi memoria tu hermosura.
El alma ya sintió ese leve roce,
que graba tu figura, sin violencia,
es sólo el dulce tacto y tu presencia,
que puede confirmar…quien te conoce.
Escrito en Mayo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz".
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario