que emergen sobre las cosas
y van deshaciendo brumas.
rizando crestas y espumas.
Luz que se da a conocer,
cada nuevo amanecer.
Ambarina luz de otoño,
que se ama y que se quiere.
Luz que nos duele y nos hiere
al brotar de su retoño.
Luz aciaga y mortecina,
oculta tras una esquina.
Luz que muere y resucita,
albergando una esperanza.
Luz que en la llama, danza
y cuya visión, excita.
Luz que a mis ojos acude,
que me enerva y me sacude.
Luz que se viste de gala,
luz bendita y luz bengala.
Luz de pábilo incipiente,
Luz patria de un continente.
Luz al fin, enamorada,
de una visión deseada
que apunta buenas maneras.
Luz de nuestras primaveras.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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