abiertos.
Pájaros negros dispuestos para el vuelo,
en una extensión que se prolonga hacia
el infinito y una abstracción con matices
de recuerdos recobrados.
Me contemplan, analizan y estudian,
cada parco movimiento que, involuntariamente,
son el eco de esa luz,
que dulcemente rebota sobre mis pupilas.
Bebo despacio cada aleteo de tus pestañas
y busco interpretar la danza de fuego y luz,
que se enciende en el brillo de tu mirada.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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