viernes, 8 de mayo de 2026

La Caridad bien entendida.

Cuando ya no queda nada,
sin atavío, ni adorno 
para disfrazar tu sino,
los hados de tu destino 
tienen su misión trazada,
hacia un punto sin retorno.


Tu camino está vacío,
perdiste lo conseguido 
y dalo por bien perdido,
preso de tu desvarío.


Quisiste sembrar el bien,
franqueando un gran abismo,
te olvidaste de tí mismo,
por ignorar quién es quién..


Pues, la primera persona 
que se debe contemplar,
es la que olvida, al amar 
y por amor, no razona.


Sólo tú eres responsable 
de recordar, que tu vida,
tiene su justa medida 
y si han de hablar, que se hable.


No es falacia, ni egoísmo,
recordar que, quien te ofrece 
su ayuda, también merece 
pensar siempre en uno mismo.


Es de rigor en la vida 
porque no hay mayor verdad,
que la mejor caridad,
debe ser bien entendida.


Nada se puede ofrecer,
cuando por una carencia,
se va tomando conciencia 
y más no se puede hacer.


A la cordura me atengo,
si he de vivir cada día 
y mi mano está vacía,
nada doy, pues nada tengo.

Escrito en Mayo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario