hay pensamientos que fluyen,
se derraman, porque intuyen
silencios de algún reproche.
En la mudez, el silencio
deja a las noches preñadas
de preguntas olvidadas
que absorto, ahora presencio.
Silencios, con la paciencia
de ese saber esperar,
aquello que va a grabar
el fondo de tu conciencia.
Es tan grande la presencia
y tan grande su extensión,
que sientes que, el corazón
necesita de asistencia.
Pues, no tiene piel amarga,
la noche, cuando se sueña,
ningún sueño, se desdeña,
cuando la emoción te embarga.
Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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