jueves, 2 de julio de 2026

La pesca indiscriminada.

Suelta cuerda, suelta amarras,
vamos a pescar al mar
y no te importe esperar,
si sus aguas son bizarras.


El fondo es una pradera 
es muy amplia y formidable,
si nuesta pesca es amable,
¡Peces hasta la bandera!


El pescado que nos sobre,
se reparte en la ocasión,
a toda tripulación,
son frutos de un mar salobre.


El mar genera abundancia,
si sabemos respetar,
pues sólo se ha de pescar 
con mesura y tolerancia.


Un pescador abusivo,
me resulta inoportuno,
no me extraña que, Neptuno,
se muestre tan agresivo.


Cada nave será hundida,
si no tuvieron respeto,
su dotación, al completo,
al final…pierden su vida.

Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”


miércoles, 1 de julio de 2026

Nunca vuelvo mi cabeza.

Nunca he  mirado hacia atrás,
un día, por un desliz, 
me fractturé la nariz
y perdí todo el compás.


Curiosamente, el señuelo,
fue un descuido, proveniente 
de escuchar cómo la gente,
también pica el mismo anzuelo.


Y ahora os debo comentar,
que siendo muy poco rato,
la curiosidad mató a este gato
y logró resucitar..


No es por orgullo, o desplante,
no mirar hacia el pasado,
porque sí atrás ha quedado,
mira siempre hacia adelante.


Camina hasta que se agote
tu sendero en esta vida,
una mirada perdida,
nunca mira hacia el cogote.


Es posible que lo entiendas,
también a golpes se aprende,
hay gente que nunca entiende,
ni se ha quitado las vendas.


La vista en el horizonte,
es la imagen de un anhelo 
y separa tierra y cielo,
en un curioso desmonte. 


Nunca vuelvo mi cabeza 
para comprobar, si existe,
todo aquello que dijiste,
desmontado pieza a pieza.


El futuro ante mis ojos,
me libera en la esperanza,
un ápice de templanza,
entre maleza y abrojos.

Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Alea iacta est.

La suerte está enajenada,
cambia de humor; siempre ocurre
que en el tiempo que transcurre,
al final, no tienes nada.


Son caprichos del destino,
hoy te sientes en la cima,
pero la suerte lastima 
si es pedregoso el camino.


Somos igual que una esponja,
absorbemos de igual forma,
un dolor que nos deforma,
como una grata lisonja.


La suerte no se persigue,
porque es dama, que huidiza,
suavemente se desliza,
cuando crees que se consigue.


Huyendo, no se entretiene,
se distrae con cualquier cosa,
pues la suerte es caprichosa,
se marcha, al igual que viene.


Hay que obviar, que la ocasión 
por  algo la pintan calva
y al final, nadie se salva
de tener un resbalón.


Así, la suerte provoca 
a quien siempre se ha esforzado,
premia lo que has comenzado,
aunque a veces…se equivoca.


Sólo hay una ocasión,
en que la suerte sonría,
pero a veces se desvía,
si no prestas tu atención.

Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.