de pan blanco.
Sin una corteza que pudiera herir los labios.
Ellos dan besos de azúcar y miel, mientras
sus miradas son una mezcla de inocencia
y curiosidad, ante el mundo que se muestra
ante sus ojos.
Niños brunos, con piel de asfalto.
Solos, desatendidos, con la ausencia
de un ángel protector, que guíe sus primeros
pasos.
Nacidos en medio de la guerra, entre el fragor
de las batallas y el estruendo cómplice,
de un silencio aceptado por decreto ley.
Sus pequeñas manos, no pueden abarcar
un futuro que les ha sido negado.
Niños al fin, atrapados en el caldo de cultivo
de todas las epidemias que, el ser humano
ha abierto, destapando su “Caja de Pandora”.
Niños que intentan soñar
en un mundo insomne, para despertar
en un nuevo mundo, con una sonrisa
pura y reciente.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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