viernes, 6 de febrero de 2026

Nuestros niños.

Niños de cabellos trigueños y rostros 
de pan blanco.
Sin una corteza que pudiera herir los labios.


Ellos dan besos de azúcar y miel, mientras 
sus miradas son una mezcla de inocencia 
y curiosidad, ante el mundo que se muestra 
ante sus ojos.


Niños brunos, con piel de asfalto.
Solos, desatendidos, con la ausencia 
de un ángel protector, que guíe sus primeros 
pasos.


Nacidos en medio de la guerra, entre el fragor
de las batallas y el estruendo cómplice,
de un silencio aceptado por decreto ley.


Sus pequeñas manos, no pueden abarcar 
un futuro que les ha sido negado.
Niños al fin, atrapados en el caldo de cultivo 
de todas las epidemias que, el ser humano 
ha abierto, destapando su “Caja de Pandora”.


Niños que intentan soñar 
en un mundo insomne, para despertar 
en un nuevo mundo, con una sonrisa  
pura y reciente.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.



© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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