sábado, 4 de julio de 2026

Un minuto durante la órbita del sol.

Amanece el día bajo el tibio sol, despuntando 
al alba, la pereza de encontrarse 
con la soledad inanimada, de ese oculto 
recelo, ante una futura sorpresa, no anunciada,
ni ligeramente presentida.


Como un dorado anillo, bruñido por el viento 
del sur, el astro rey ocupa en el cielo,
su reinado, sobre un trono de nubes blancas,
que se disipan sobre un marco, tan azul 
como el mar que, celosamente copia
todos sus tonos, ribeteados con la sedosa 
blancura que tiene la espuma de sus olas, 
cuando rompen sus cuerpos
sobre los arrecifes que custodian una playa
desgranada en diminutas arenas,
con corazón de silicio.


Sin testigos, camina sin pies, rodando 
sobre el firmamento; errante, sin pena,
ni juicio pendiente de aprobación.
Sus  súbditos giran ante él, temerosos 
de su poder y cautelosos, ante el abrazo 
cálido, que les muestra un minuto de vida,
que intenta prosperar, buscando una eternidad 
deseada.

Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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