que mora en la lejanía,
al agonizar el día
y nuestro sueño es anhelo.
Soñar es el parpadeo,
que va provocando el sueño,
abandonando tu empeño,
( mitigado, según creo)
Horas vacías, felices,
en la inconsciencia sumidas,
que pasan inadvertidas
con sus variados matices.
Tiempo de sueño y descanso
en dimensión paralela,
para quien su mente vuela
a la orilla de un remanso.
Tiempo fugaz que genera
la energía suficiente,
para que alcance la mente,
su meta, en compás de espera.
Nuestra regeneración
depende, y tiene su causa,
en ese tiempo de pausa,
o en nuestra meditación.
Soñar despierto, o dormido
y ver qué va sucediendo,
al tiempo en que vas durmiendo
en un descanso asumido.
La vertiente original
del sueño, tiene respuesta
y así mismo te contesta
desde un punto cardinal.
Por el este, sale el sol,
por el oeste, la luna,
sin mención, ni cita alguna,
siempre fuera de control.
Pero la luna es soñar
y en la noche, siempre eterna,
su imagen, que es dulce y tierna,
la podrás imaginar.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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