sábado, 8 de agosto de 2026

Ocaso y Renacimiento.

Iluminando la vida,
existe, por excelencia,
una luz, cuya potencia 
es de una tea encendida.


No sirve quejarse luego,
si ves la llama apagada,
pues debe ser controlada 
para mantener su fuego.


El tiempo es inexorable,
porque no hay mayor verdad,
que merma en su intensidad 
esa llama memorable.


No existe regla, ni ciencia 
que pueda evitar, acaso 
que sintamos el ocaso 
reinando en nuestra conciencia.


La más noble inteligencia,
debe de rendir tributo,
cuando al caos absoluto,
no ha servido la elocuencia.


Todo debe perecer,
pues es muy claro el destino,
al término del camino 
hay un nuevo renacer.

Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


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