de toda la creación,
y es esa consecución
de una mayor relevancia.
Se trata de la constancia,
que se muestra y origina,
algo que jamás termina,
(como en una eterna infancia)
que parece detenerse
en un tiempo prioritario,
que se sucede a diario,
aunque no llegue a entenderse.
Es algo que paraliza
el vil envejecimiento,
pues nace del pensamiento
y sobre él, se eterniza.
Pensar, sentir, dedicar
un espacio desmontado,
en todo lo realizado
y en lo que esté por llegar.
Dinámica existencial,
que perpetúa el sofisma
de todo ángulo y prisma
en un medio material,
pues todo lo espiritual,
queda en la fe, resumido,
aunque ha sido concebido
sin una mancha mortal.
Pues la muerte es negación
de una vida posterior,
supuestamente mejor
¡Y esa es su interrogación!
Escrito en Mayo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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