¿Habéis notado el vacío que queda
en la conciencia?
No me digáis que, como no se ve… No existe.
¿Cuántas veces habéis derramado
lágrimas de tristeza o de alegría?
Nada es comparable, con esa sensación,
cuando alguien siente un estremecimiento,
dentro de su pecho o en el corazón.
Quien se estremece ante una pérdida
o una ausencia, nota algo en su interior,
seguramente…en su alma.
La sangre caliente, se va templando
y llega a coagularse en el ánimo.
Vuela el alma lejos del cuerpo y éste queda
inanimado.
Con una frialdad inusual, se conducen
los cuerpos sin alma, ignorando que están
muertos en vida.
¡Qué pena, no sentir que ya has dejado
de sentir!
¡Qué absurdo, perder el ánima que conforma
todos los sentimientos más bellos,
o los más terribles…Sin alma.
Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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