la mano ardía.
Sentí el tacto de crisálida,
mientras desaparecía.
Toco la mano inerte,
la mano fría.
Sentí el frío de la muerte,
muerte que no merecía.
Un eslabón de la vida,
el óxido la rompía
y una rosa florecida
en pétalos se deshacía.
Tacto breve, breve vida,
efluvios de una constancia,
que en el tiempo se perdía.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario