buscamos la convicción,
que eleve nuestra atención,
sobre nuestras experiencias.
Sentimos una inherencia
en razones que, cabales
son como un frasco de sales
y actúa en nuestra consciencia.
Perseguimos la razón,
sobre una materia impuesta
y no obtenemos respuesta,
pues, no es clara su intención.
En la búsqueda infinita,
el ser humano, se pierde
y es su destino, el que muerde,
sobre una carne marchita.
Todo muere y resucita,
nada nace cada día,
teniendo sabiduría,
en la llama que crepita.
La hoguera es la vanidad,
que actúa en el intelecto,
desbaratando un proyecto,
que intenta ser claridad.
Y la tenue llama excita
la voluntad creadora,
ayer se pensó, y ahora
tu ingenio, la necesita.
Para observar en la ciencia,
todo honor y toda gloria.
pues, si falla la memoria,
no ha de fallar tu elocuencia.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.










































