rompe ahora, un silencio descuidado,
hechizado en la belleza y provocado
por estar ensimismado en su embeleso.
La noche, dada su complicidad,
enmascara entre las sombras su deseo,
deja todo entre los brazos de Morfeo ,
pues los sueños llevan
su nocturnidad.
Se propicia un sentimiento que, escondido
va aflorando en el contacto con la piel
y los besos tienen un sabor a miel,
descubriendo todo un cielo prometido.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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