con lágrimas más sinceras,
entre lánguidas esperas,
en declarados enojos.
Es una cruel tristeza,
que no se acaba de ir
y termina por fluir
con un dolor de cabeza.
Aciagos, los tristes días,
cuando pesan los recuerdos,
todos mis flancos izquierdos,
muestran sus melancolías.
Esa huella que ha quedado
grabada en el subconsciente,
es como cera caliente,
derretida en un pasado,
que de nuevo se presiente
volviendo con más poder,
desde ese lejano ayer,
marcando un tiempo presente.
Es como esa simiente
que, quedando en el camino,
fue brotando en el destino,
de una forma diferente.
Clara es esta alegoría
al demostrar que se mueven
cuando en nuestra vida, llueven
gotas de melancolía.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

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