ni escuchas ningún quejido,
pensarás que no he sufrido,
siempre lo vas a ignorar.
Intento disimular
el dolor que siento adentro
y la calma, no la encuentro,
siempre me va a acompañar
este dolor, tan extraño,
que no consigo olvidar,
porque su meta es medrar
y me hace bastante daño.
El dolor, está presente,
enturbiando mi alegría
y volviendo cada día,
es un triste referente.
Mi corazón no conoce
el amor, que fue negado
y en mi dolor se ha cebado,
deshaciendo todo goce.
Mi cuerpo, ya no soporta
la cruel indiferencia
y me piden más paciencia,
mi vida no les importa.
Sólo espero que, la muerte
tenga conmigo piedad,
pues, he de decir, que en verdad,
nunca tuve mucha suerte,
en esta vida que tengo
y me quieren dominar;
pero esto se va acabar
y me iré por donde vengo.
Soy como un río en la mar,
que calla su sufrimiento
y el dolor es mi tormento,
aunque no me ves llorar.
Escrito en Noviembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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