cuando nos equivocamos,
pues así no disfrutamos
de la vida y de su esencia.
El error, aunque es humano,
lo queremos deshacer,
es duro reconocer
que algo se escapa en la mano.
Queremos tener dominio
de lo propio y de lo ajeno,
buscamos sólo lo bueno,
sin control, ni raciocinio.
Y aunque un error no te mate,
en la jerga popular:
¡Te van a despellejar !
¡Eres tonto de remate!.
Quien lo dijo, no está exento
de críticas destructivas,
pues, las palabras nocivas,
son de la envidia sustento.
El error, nos condiciona
a emitir un justo juicio
y se origina un perjuicio
que incide en cualquier persona.
