lunes, 8 de agosto de 2016

Los besos mentidos

Angosto el labio que prima,
desde su beso, el engaño,
sin importarle ese daño,
que ni evita, ni escatima.

Labio, que mintiendo el beso,
al alma hiere en su pena,
lo seduce y envenena,
sin notarlo en su embeleso.

Preso del amor, por preso,
no advierte, por su habilidad,
la traición a la verdad,
ni advierte el claro suceso.

Hasta que se alza el hacha,
que nace del desencanto 
y su alegría, en el llanto,
deja su cabeza gacha.

Roto el corazón, no quiere,
por su afán, seguir viviendo,
su amor se va consumiendo 
y poco a poco se muere.

Hasta que una ilusión excita
su vencido corazón 
y crece en esa emoción,
al punto que resucita.

Escrito en Agosto 2016 por Eduardo Luis Díaz Expósito."Zuhaitz"

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