lunes, 6 de abril de 2026

El sermón de la montaña.

Una voz antigua y a la vez extraña,
nos hizo pensar sobre la conciencia,
su verbo infundió paz, por la excelencia,
en aquel sermón sobre la montaña.


Fue multiplicando los panes y peces,
como ejemplo al fin, de todo sustento,
necesita el alma, un nuevo alimento 
para no sentir hambre, ni estrecheces.


Hambre de consuelo, ante el sufrimiento,
hambre de saber, si es este es el camino,
que llega al final de nuestro destino
y sólo se encuentra en el conocimiento.


Una fe que emana desde la propuesta,
de tener bondad, por piedad y oficio,
en el cual tan sólo, nuestro sacrificio,
obtiene la gloria con una respuesta.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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