la noche queda en penumbra,
la luna callada, alumbra
tus sueños y mi desvelo.
Estoy velando tu sueño
y no me quiero acostar,
porque quiero contemplar
tu gesto dulce y risueño.
Un ángel mece tu cuna,
otro te canta una nana
y hasta despertar mañana,
no se esconderá la luna.
Un silencio y un murmullo,
para que duermas tranquilo
y un duermevela, que en vilo,
lleva una nota de arrullo.
En tu frente, un dulce beso
y una sonrisa calmada,
te poso sobre la almohada,
con ternura y embeleso.
Duerme niño, que a tu lado,
los ángeles te traen estrellas,
la noche borró sus huellas
sobre un cielo reposado.
Duerme niño, dulcemente,
ya no se escucha un sonido,
el sueño te ha recibido
y te mece amablemente.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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