es el agua reposada,
que del cauce, dislocada,
encuentra otra realidad.
Esa calma que vigila
el escaso movimiento,
que brota en el pensamiento
y en el alma se perfila.
Es el reposo tranquilo,
donde se encuentra el descanso,
un deseado remanso,
después de una vida en vilo.
El gozo de la existencia,
sin quedar sobresaltado,
porque la paz ha llegado,
para cubrir tu consciencia.
Y esta es toda una experiencia,
que se debe contemplar,
observando el ancho mar
con alegre complacencia.
Cuando toda agitación
cesa y calma tu inquietud,
aparece la virtud
dentro de tu corazón.
Pues, con un ritmo pausado
se llega mucho más lejos
y aunque lleguemos a viejos,
al final, se habrá logrado
esa paz, que tanto ansia
la humanidad desquiciada,
pero… no está preparada
para alcanzarla algún día.
Escrito en Julio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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