viernes, 6 de noviembre de 2026

Ese dulce calor, que no quema.

Hay un calor que no quema,
 es benigno y confortable,
es necesario que os hable,
pues, lo llevo por emblema.


Es el calor de unas manos,
que se estrechen con las mías
y de la amistad, son las guías,
al sentirnos como hermanos.


La calidez de un abrazo,
ha confortado, a menudo,
a mi corazón desnudo,
sin caducidad, ni plazo,
pues, en la sinceridad,
se muestra una cercanía,
necesaria, cada día,
cimentando la amistad.


En el amor, el calor
procede de una ternura,
con la gracia y la dulzura 
del pétalo de una flor.


Amor, que nace al abrigo,
de un cálido atardecer,
pues, antes de anochecer,
ya habré soñado contigo.


Al calor enfebrecido 
del contacto con tu piel,
tus besos saben a miel,
mi vida cobra sentido.

Escrito en Noviembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz"”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





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