martes, 3 de marzo de 2026

Abriendo mi puerta al Amor.

Hay un latido escondido,
apenas imperceptible,
que parece sumergido 
y su hallazgo es imposible.


Aunque su pulso es muy leve,
se nota su vibración, 
su pulso es corto y muy breve,
por su corta duración.


Pero no es su intensidad,
lo que llama mi atención,
es la tierna suavidad 
que llena mi habitación.


Al tiempo, mi corazón 
acelera su latido,
va creciendo la emoción,
en el ritmo conseguido.


Llena la totalidad 
de mi vida solitaria 
será por casualidad,
pero mi alma es solidaria,
pues se siente acompañada,
venciendo la soledad,
de las noches que he soñado,
como una necesidad, 
sentir tu cuerpo a mi lado.


Ver mi vida proyectada,
como si fuera un espejo
y aunque no esperaba nada,
siento tu luz y reflejo.


Ahora, me queda  esperar,
que no sea, sólo un sueño
y no me importa soñar,
si es hermoso su diseño.


Pero nadie se conforma,
con su sueño al despertar,
pues se diluye su forma 
y dan ganas de llorar.


Prefiero ese gesto amable,
que esbozas con tu sonrisa,
no es necesario que te hable,
para hablar, no tengo prisa,


Quiero ver amaneceres,
y a tu cintura prendido,
disfrutar de los placeres,
con un gesto agradecido.


Cuidarte  con mimo y celo,
silbar como un ruiseñor 
y agitando mi pañuelo,
abrir la puerta al amor.

Escrito en Marzo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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