un completo disidente,
que domina desde el frente
aquello que se adivina.
Mas, en su clara visión
se siente desamparado,
al ser, nuevamente observado,
desnudo y sin remisión.
En el centro, la intuición
es claramente visible
y puede ser muy posible
un cambio de vibración.
La soledad en el medio,
va a llegar a incomodarte,
si no sabes adaptarte,
sin llegar jamás al tedio.
En el centro, la atención,
va recogiendo miradas
que no fueron deseadas
y nos crean confusión.
El centro es atrevimiento,
cuando se ha salido al coso
y no hay posible reposo,
pues no hubo consentimiento.
Por las esquinas se quedan
los temores infundados
y los gestos despiadados,
que en nuestras vidas se enredan.
Y dan lugar a un conflicto,
que al centro, muestran primero,
con el talante guerrero,
de aquel que se siente invicto.
En el centro de la nada,
al carecer de decoro,
nos puede matar un toro,
con una mortal cornada.
Más vale la previsión,
ante un posible problema,
que mantenerse en la flema
de una falsa erudición.
Viendo la que se avecina,
el centro queda obsoleto
y antes de aceptar un reto,
lo observo desde mi esquina.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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