es una inmensa lágrima, ante la soledad
inerte, de un trozo de tierra,
la luz nace tímidamente y en su esplendor,
agrega tonos bermejos,
sobre el rostro enfermizo, de un sol en ciernes.
La niebla es un jubón blanco,
que la mañana luce en sus primeras horas,
para mostrar luego su desnudez,
ante la pupila azul del cielo.
El cielo bebe la espuma de las olas,
soplando sobre ellas, y naufraga entre
las palmeras, vestidas de luz y sombra.
La realidad es una fantasía, que despierta,
para hacerse visible a los ojos
de las criaturas,que la contemplan
y el sueño toma matices, de esas miradas,
que van perdiéndose en la contemplación…
Allá, por las remotas islas de una imaginación
desbordada.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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