la vida que me propone,
lo que el poema dispone,
porque hasta aquí, ya he llegado.
Sigo con mis aficiones,
pero es mi fuente y caudal,
para bien o para mal,
porque tengo mis razones.
No escribo por escribir,
como mínimo,, un poema,
no radica aquí el problema,
¡Es mi forma de vivir!
Necesito transmitir
lo que pienso en el momento,
a través de un sentimiento
y no voy a discutir.
Si no podéis soportar
un gramo de mi verdad,
os falta sinceridad,
pues no sabéis retratar
el pulso de cada día,
no sabéis de poesía
y tratáis de demostrar
una ficticia grandeza,
pero no tenéis cabeza,
ni sabéis cómo expresar
lo que, siendo cotidiano,
se escapa de vuestra mano.
La envidia es como un torrente,
que fluye en vuestro desprecio
y queréis poner un precio
a todo cuanto se siente,
frenando toda inventiva,
con una cruel misiva,
para que no escriba tanto,
ante el temor y el espanto
de no saber transmitir
la sensación de vivir,
censurando cada día,
un verso, en la poesía,
que no podéis comprender.
Vuestro amargo proceder
forma parte de un proyecto,
de un criterio que es abyecto
y no permitís que exprese
mi poesía con rima
y es algo que me lastima,
pero no me venceréis,
pues de entre toda la gente,
habrá un ser inteligente
que aprecie la voluntad
de expresar la realidad,
aunque no se quiera ver,
pues en vuestro proceder,
no existe la compasión,
sólo buscáis la ocasión,
para matar cada día
la auténtica poesía.
Escrito en Mayo 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario