no existe.
Algo se resiste a crear un hilo conductor,
que simule una eternidad.
La realidad es una acción fingida, que se dobla
sobre una cuchara, conteniendo el espacio vacío, para intentar llenarlo de instantes
inacabados, que suelen quedar resumidos
en mágicas constancias.
La mente nos roba la capacidad de perpetuar
la vida, deteniendo el tiempo.
Es un galopar sin bridas, hacia una senda
inexplorada, y saber que nada de lo que
sentimos es una realidad palpable,
sino un espacio que se intenta llenar
de experiencias, que difícilmente podremos
recordar, si no quedan grabadas en nuestra
memoria.
A fin de cuentas, somos el tiempo que la vida,
va desgastando inexorablemente.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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