que queda sin concretar,
cuando tienes que marchar
dejando tu propia vida.
Es la última aventura,
porque en esta transición,
queda a un lado la emoción
y se marcha con premura.
Es esa incómoda suerte,
que te llega sin aviso,
en un tiempo no preciso,
pues, te reclama la muerte.
Atrás queda la experiencia
de todo lo que has vivido
y aquello que hayas sentido
como huella en tu conciencia.
El amor, lo has compartido,
fue lo mejor que tuviste
y todo lo que viviste,
tomando en ello partido,
pues, hubo una implicación
directa y bien dirigida,
siendo el punto de partida,
desde una gran emoción.
Pues, la vida nos remite
a una sola dimensión,
se vive con la intención
de aceptar cualquier envite.
No hubo una gran despedida,
pero en el recuerdo queda
un sendero, en que se aseda
todo un ejemplo de vida.
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario