domingo, 4 de octubre de 2026

Mi tristeza y mis contadas alegrías.

Cuando nadie me ve, a veces lloro 
en silencio, mis calladas decepciones,
pues, no acepto una derrota, si me impones
que debiera guardar algún decoro.


Nunca deja de ocuparse la tristeza,
de amargarme mis escasas alegrías 
y los años van pasando con los días,
despejándome el dolor de mi cabeza.


Todo acaba en un instante, cuando empieza 
a brotar otra tristeza, en un momento 
en que ocupa a su merced mi pensamiento 
y me siento sucumbir, por mi torpeza.


La tristeza es compañera de mis días 
y me sirve, para siempre valorar 
esa dicha, tan difícil de encontrar,
cuando vives una gran melancolía.


Mi tristeza es el refugio de mi alma,
que resguarda todo afán y reflexión 
de un pequeño y desolado corazón,
que buscando la quietud, palpita en calma.


Cuando nadie me ve, soy muy feliz 
al tener una cierta ambigüedad
 y ahora creo que, mi vida en realidad,
siempre guarda para mí, algún matiz.



Me valoro en el silencio, y caminando,
voy dejando la semilla que, en mi vida 
sigue siendo una propuesta decidida
que, sin duda en mi camino voy sembrando.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.  

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




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