domingo, 4 de octubre de 2026

Viajamos en sueños.

Tierras aún lejanas,
ámbitos de tierra,
donde el mar se encierra
entre sus ventanas
de cristales puros
y vidrios opacos 
de pulsos cardiacos,
(lentos e inseguros)


En su soledad,
encuentra en el istmo
la prolongación 
del verbo, en cuestión,
que aporte el guarismo 
a su inmensidad.


Ámbitos de tierra 
que al mar lo circunda
y más tarde, inunda 
con la brevedad 
de una gran galerna.


La mar es eterna 
y en su inmensidad,
la intuyo y me aterra.


Ese gran misterio 
lo quiero observar,
pues, si ancho es el mar,
corto es mi criterio
ante la extensión 
de lo incomprensible;
sólo lo asumible 
crece en la razón.


Lejanos empeños
en tierras y mares,
diálogos dispares 
de imposibles sueños.


Sueños que tenemos
rondando en la mente,
pues, es diferente 
lo que proponemos 
a la realidad.


A decir verdad,
siempre es caprichosa,
plantea otra cosa
y no lo entendemos.


La tierra nos nace,
y somos nacidos,
el mar, con bramidos 
la tierra deshace.


Un sueño nos guía 
y la mente crea,
lo que el alma vea
con gran alegría.


Ventanas al mar
y a la tierra innata,
la razón es grata 
y es grato pensar.


Podemos crear 
un mundo en la mente,
(algo diferente 
que invite a soñar)

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





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