ámbitos de tierra,
donde el mar se encierra
entre sus ventanas
de cristales puros
y vidrios opacos
de pulsos cardiacos,
(lentos e inseguros)
En su soledad,
encuentra en el istmo
la prolongación
del verbo, en cuestión,
que aporte el guarismo
a su inmensidad.
Ámbitos de tierra
que al mar lo circunda
y más tarde, inunda
con la brevedad
de una gran galerna.
La mar es eterna
y en su inmensidad,
la intuyo y me aterra.
Ese gran misterio
lo quiero observar,
pues, si ancho es el mar,
corto es mi criterio
ante la extensión
de lo incomprensible;
sólo lo asumible
crece en la razón.
Lejanos empeños
en tierras y mares,
diálogos dispares
de imposibles sueños.
Sueños que tenemos
rondando en la mente,
pues, es diferente
lo que proponemos
a la realidad.
A decir verdad,
siempre es caprichosa,
plantea otra cosa
y no lo entendemos.
La tierra nos nace,
y somos nacidos,
el mar, con bramidos
la tierra deshace.
Un sueño nos guía
y la mente crea,
lo que el alma vea
con gran alegría.
Ventanas al mar
y a la tierra innata,
la razón es grata
y es grato pensar.
Podemos crear
un mundo en la mente,
(algo diferente
que invite a soñar)
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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