pues complicado lo hacemos,
buscando lo que queremos,
vamos cayendo en picado.
Ponemos la voluntad,
sin admitir excepciones
y rompemos corazones
con mucha facilidad.
La mayor dificultad
es imponer nuestro anhelo,
como quien espera el cielo,
sin ver nuestra realidad.
Pero la felicidad,
es conseguir que, al amar,
nos podamos dedicar
viendo la fragilidad
de la persona que amamos.
Si a ello nos dedicamos,
podemos hallar el medio,
que sea el mejor remedio,
que podamos encontrar.
Nunca es tarde, si observamos
que, el tiempo que dedicamos,
será el que se necesita,
pues la virtud no está escrita.
La virtud en el amor
es escuchar el clamor,
de un alma que grita y vierte
todo su amor, y convierte
su deseo en su verdad,
ante la necesidad
de escuchar nuestro latido,
en ese sueño perdido,
que vuelve a brotar ufano
y lo mantienes cercano.
Desde el corazón, te entrego
el amor que te he guardado,
quiero sentirte a mi lado,
más que un deseo, es un ruego.
Escrito en Diciembre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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