cuando cierran sus ojos al ocaso,
el ánimo va ahogándose en un vaso,
con líquido letal y efervescente.
Adicto a la razón, como a una droga,
me pierdo en callejones sin salida,
pues todo pensamiento se suicida
y a nadie le preocupa, ni dialoga.
La oscuridad se cierne en un momento,
causando una ceguera aterradora,
no importa lo que ocurra, porque ahora
divaga en la locura, el pensamiento.
Hay algo que, desde su nacimiento,
creció sobre la angustia de la gente
y asi se censuró al inteligente,
negando su razón y su talento.
Acaso, sea un signo de perfidia,
cuando se añora, lo que nunca has conseguido
y sientes que ya está todo perdido,
creciendo un malestar de pura envidia.
Y sueñas poseer aquellos bienes,
que nunca conseguiste, al ignorar,
que todo será tuyo, si al luchar,
atraes esa riqueza que no tienes.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario