de las tormentas.
Sobre el yunque yermo de la tierra,
el sonido del trueno, anticipa el cascabeleo
del agua que, desde las nubes rítmicamente
se suceden en compases de bolero.
Va creciendo el ritmo frenéticamente
y el barro, baja lentamente, hasta las orillas
de las acequias.
Los árboles majestuosos se inclinan,
como si quisieran sacudirse esas redondas
gotas de lluvia, que a los ojos inexpertos,
simulan perlas de cristal, o diamantes
purísimos.
Algunos dirán que hace un mal día
y yo proclamo: ¡Es un día perfecto
de bendecida lluvia!.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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