un descanso merecido,
de noche, se ha conseguido
y el sueño te da energía.
Se sueña, y el cuerpo deja
de estar tenso y preocupado,
pues, el sueño te ha atrapado
con hilos de su madeja.
Te enreda, y sigues rodando
de un sueño hacia otro sueño,
puesto que ya, no eres dueño
y te vas abandonando
a esa quietud de tu alma;
después de perder tu inercia,
te relajas, si se tercia
a un mar de tranquila calma.
En el letargo, nos crece
una paz que es deseada,
porque una vida angustiada,
nadie al fin, se la merece.
El sueño, plácidamente
repone sobre el descanso,
la paz, en ese remanso
de ilusión efervescente.
Hay quien dice que dormir
es como sentir la muerte,
porque se yace, e inerte,
es semejante al morir.
Soñar, es bueno al dormir
y es porque has necesitado
sentirte resucitado,
para volver a vivir.
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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