lunes, 17 de agosto de 2026

Nada temo, y sin embargo…

Nada temo al estertor 
de una emoción contenida,
vibrante, como la vida
que me declara su amor.


A ti, la canción debida,
nacida de un sentimiento,
a ti, mi consentimiento
en la alegría o el lamento.


Porque su expresión es rara,
por todo lo que se asienta 
y asimismo nos presenta 
al día, distinta cara.


Nada temo, y sin embargo 
me asalta una negra duda,
puesto que, la vida muda,
al despertar del letargo.


En su espera, ha sentenciado 
su última concesión, 
porque su declaración 
tiene un extenso enunciado.


Claramente comprobado,
dentro de su ligereza,
las cosas, van de cabeza,
cuando no se ha respetado.


El fruto de la experiencia,
es un punto sin retorno,
entre la gloria o trastorno,
cuando merma la paciencia.


A nada temo y se olvida 
que el temor guarda la viña,
y en tu mente se escudriña 
un respeto por la vida.

Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




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