creyéndose inmortal
y es un error fatal
cegarse con la bruma.
No tuvo un adversario,
capaz de destronar
sus ansias de reinar
dentro de su escenario.
Pisando la humildad,
se fue abriendo espacio,
viviendo en un palacio,
lejos de su ciudad.
Dejó de conversar
con quienes le apoyaron
y a quienes criticaron
su forma de actuar.
Un puesto relevante,
tuvo en la gran empresa,
con dolo y por sorpresa,
con gesto desafiante.
La vida y sus mareas,
borraron toda espuma
y a esto se le suma
su orgullo que recrea.
Pero existe un motivo,
perfecto y poderoso,
a quien es orgulloso
y crece muy altivo.
La vida te ha marcado,
todo se irá sucediendo
y acabarás admitiendo
que todo lo que has creado,
se irá desvaneciendo.
Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario