detrás de la nostalgia y se presiente
que muerde, aún no teniendo ningún diente,
es algo tan vital, que no se niega.
Es una sensación que sobrecoge,
como quedando el alma suspendida,
no sé, de su tensión, ni su medida,
mas, creo que al instante, se me encoge.
La lágrima fluyendo, se desliza,
surcando las mejillas, resbalando
su cuerpo cristalino, y ocupando
el labio, hacia una zona fronteriza.
Aún tengo ganas de llorar y sin motivo,
celebro comentar que mi tristeza,
se irá como el dolor en mi cabeza
y vuelvo a respirar ¡Me siento vivo!
Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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