emula un largo suspiro,
camino hacia mi retiro,
despacio y de madrugada.
No hay prisa desmesurada,
ni un contratiempo pequeño,
que haga que cese en mi empeño,
mi calma, tan deseada.
Disfruto con gratitud,
del tiempo que se me ha dado
y de aquel que he disfrutado,
como elevada virtud.
Sellando cada momento,
con una clara sonrisa,
porque ya, no tengo prisa
y el tiempo pasa muy lento.
Aprovecho la ocasión
y disfruto de la vida,
en esta senda perdida,
con grata contemplación.
Escrito en Agosto 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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