persisten en el hueco de la historia,
pues dejan su huella en la memoria,
si rompen la armonía en los derechos.
Los cuerpos, ya vencidos, se sepultan,
como si nadie vió lo sucedido,
cuando algo tan atroz, se ha cometido,
los crímenes de guerra, no se ocultan.
Como una flor primera, que renace,
vuelve a brotar más fuerte su presencia,
a declarar en firme su sentencia,
pues, nada en el olvido se deshace.
Basta una sola voz que lo denuncie,
con fuerza y decidida convicción,
pues brota su verdad, del corazón
y espera una justicia que se anuncie.
Que todo crimen a la humanidad,
debe tener su justa consecuencia,
la vida nos permite en la experiencia,
dejar en testimonio la verdad.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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