que se quiera realizar
y en el acto de crear,
es generar algo vivo.
Algo que inunda la mente,
un impulso en el proceso,
que ha dejado de estar preso
y se muestra permanente.
En toda la creación
hay un reflejo nativo,
que lleva en sí, el atractivo
que genera dicha acción.
Perdemos la posesión
de esa idea que, libera
todo aquello que se espera,
sin pausa, ni interrupción.
La mente es un triste erial,
si se pierde el movimiento
de su impulso, en el momento
que roza lo material.
Atrás queda la ceniza
de una idea trasnochada,
cuando es finalizada
y en el tiempo se eterniza.
El genio y la voluntad,
perdurarán, pues la idea
genera aquello que crea
un eco en la eternidad.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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