de sus proporciones
y en las emociones,
por ellas nacimos.
Algo mineral
que el agua sostiene,
la tierra no tiene
ese material.
La tierra fecunda
el fruto de vida,
rama florecida,
que el agua la inunda.
Sobre el agua brota
la vida postrera
y de esta manera
surge gota a gota.
El agua es la impronta
desde el nacimiento
y en ese momento
su cauce remonta
como un desvarío
que quiere mostrar
su plácido río
huyendo hacia el mar.
Piélago distante,
que un día surcamos,
mientras navegamos
con el sol delante,
hacia la locura
de una vida plena,
que de agua se llena.
Agua triste y dura,
lágrima que, inmensa,
desde el corazón,
lleva la emoción
que atesoro y siento
desde el pensamiento
en mi vida intensa.
Del agua nacemos,
agua que es bebida,
manantial de vida,
agua que ofrecemos,
por ley y sustento,
para el caminante,
que va delirante,
cansado y sediento.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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