miércoles, 15 de abril de 2026

Con el estómago lleno.

Sin  tensión y sin esfuerzo,
los recuerdos, uno a uno,
veo en cada desayuno,
hasta llegar al almuerzo.


La emoción de cada día,
se queda en la madrugada,
sobre una rebanada 
de pan y dulce alegría.


Para una larga jornada,
o en esa breve secuencia,
que es válida en la experiencia,
(mejor es eso, que nada)


Disfruto  del buen sabor 
de un café que, por reciente,
se mantiene aún caliente,
servido con mucho amor.


Es sólo una alegoría,
del día que está naciendo,
su forma se va extendiendo 
sobre la gastronomía.


Pues, el placer de comer
excita en nuestros sentidos ,
esos recuerdos dormidos 
que vuelven a florecer.


Sobre una mesa bien puesta,
se expresan los argumentos,
al degustar alimentos,
en cada nueva propuesta.


Se toman las decisiones,
siempre después de una cena,
completando en cada escena,
el fin de las reuniones.


Los sentidos se acentúan,
cuando se forja un destino 
y se ve más claro el camino 
a la vez que interactúan.


Es fuerte la relación,
en el preciso momento,
en que, cualquier alimento,
nos conduce a la emoción.


Se completa y cierra el pleno,
despues de deliberar,
pues siempre es mejor votar
con el estómago lleno.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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