no veo mayor locura,
que encontrar en la cordura,
que yo nunca me equivoco.
Sólo un gramo de locura
será lo que presenciamos
y al final nos asustamos
con tamaña arquitectura.
Quiero barrer como el viento,
esa amarga convicción,
que me muestra una lección
dentro un falso argumento.
Una cordura nos ata,
igual que una gran maroma
y a todo aquel que se asoma
lo amordaza y lo remata.
Con su excesiva razón
te va a hacer su prisionero,
y te matará primero,
sin un juicio y sin perdón.
La gente ya no se entera,
no importa que ahora se pierda,
lo que apenas se recuerda
de una forma pasajera.
Porque no hay mayor razón,
que la siempre se ignora,
y su tiempo se demora
dentro de tu corazón.
No pediré otra ocasión,
pues, no pretendo rendirme,
pero antes debo de irme,
llevo mi mejor versión.
Te costará comprender
que si sientes que has perdido
el juicio que hayas tenido;
no te debe sorprender,
porque no lo atesoraste
y tan sólo lo encontraste
muy dentro de tu locura,
como una verdad más pura,
pues ha de ser tu razón,
como fin y conclusión.
Todo lo que ahora se tiene,
se perderá en el momento
en que tu razonamiento,
vea en la filosofía,
que se descubra en el día
en que todo al fin se obtiene.
Sin duda, este es el juego;
si crees que tienes razón,
pondrás todo el corazón
y vas perderla luego.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario