sus resplandores son discretos, a pesar
del número sobre las hojas del tupido bosque.
En el silencio insomne, se escuchan
los sonidos de las cigarras
y el calor del verano, adormece a los seres,
que intentan cortejar a las hembras
de su especie.
Un pequeño universo entre las sombras
de la noche, en pugna con los astros,
bajo el frío resplandor de la luna.
Es un diminuto insecto, ignorado hasta que,
su luz alquímica, transmite una notoria
intención de protagonismo, soñando ser,
un astro vagabundo sobre una noche eterna.
Luminiscencia fosforescente, a cuestas
sobre su cuerpo.
La magia del momento, sólo es interrumpida
por el croar de las ranas y sobre el estanque,
quedan los brillos dorados de las estrellas,
como si descendieran a beber, para sofocar
su sed estival, volviendo de nuevo a reinar
en la profundidad de la noche.
Duermevela de luz, que disipa los temores,
que surgen en los sueños humanos.
Tan sólo tú, diminuta luciérnaga,
eres el presagio que anuncia el brillo
de una aurora, coronando el día,
cuando la noche agoniza sobre el horizonte,
ante el nacimiento de un nuevo sol.
Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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