jueves, 16 de abril de 2026

La tibia luz de una luciérnaga.

Con una tibia luz, sin sombra apenas, 
sus resplandores son discretos, a pesar
del número sobre las hojas del tupido bosque.


En el silencio insomne, se escuchan
 los sonidos de las cigarras 
y el calor del verano, adormece a los seres,
que intentan cortejar a las hembras 
de su especie.


Un pequeño universo entre las sombras 
de la noche, en pugna con los astros,
bajo el frío resplandor de la luna.
Es un diminuto insecto, ignorado hasta que,
su luz alquímica, transmite una notoria 
intención de protagonismo, soñando ser,
un astro vagabundo sobre una noche eterna.


Luminiscencia fosforescente, a cuestas
sobre su cuerpo.
La magia del momento, sólo es interrumpida 
por el croar de las ranas y sobre el estanque,
quedan los  brillos dorados de las estrellas,
como si descendieran a beber, para sofocar 
su sed estival, volviendo de nuevo a reinar
en la profundidad de la noche.


Duermevela de luz, que disipa los temores,
que surgen en los sueños humanos.
Tan sólo tú, diminuta luciérnaga,
 eres el presagio  que anuncia el brillo 
de una aurora, coronando el día, 
cuando la noche agoniza sobre el horizonte,
ante el nacimiento de un nuevo sol.

Escrito en Abril 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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